El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien expresó su desagrado por las declaraciones del mandatario canadiense durante el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado el 21 de enero en Suiza. Trump afirmó que Carney no había sido “agradecido” y aseguró que “Canadá vive gracias a los Estados Unidos”.

En un discurso pronunciado en la ciudad de Quebec, dos días después de su intervención en Davos, Carney rechazó estas afirmaciones y subrayó que “Canadá no vive gracias a los EE.UU.”, sino que es un país próspero por el trabajo y las decisiones de sus ciudadanos. Además, afirmó que los canadienses son “los dueños en su propio hogar” y responsables de su futuro.

Carney defendió el modelo democrático canadiense y reiteró que su país ha optado por un desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático y una sociedad inclusiva que respeta la diversidad y combate el odio. Reconoció la estrecha relación entre Canadá y Estados Unidos en los ámbitos económico, de seguridad y cultural, pero insistió en que la prosperidad canadiense se debe a su identidad y valores propios.

Finalmente, el primer ministro señaló que, en un contexto global marcado por el aumento del populismo y el nacionalismo étnico, Canadá puede demostrar que la diversidad es una fortaleza, que los derechos y libertades pueden protegerse y que es posible ser un país abierto, seguro y fuerte al mismo tiempo.