En un acto que redefine el concepto de “cinismo legislativo”, Sergio Mayer ha decidido que las leyes de México pueden esperar, pero el rating de la televisión estadounidense no.

Por: Agencias

Ciudad de Mèxico; jueves, 19 de febrero del 2026.- Bajo el cobijo de una licencia indefinida ese cómodo limbo legal que permite a los políticos abandonar el barco sin soltar el remo—, el diputado de Morena cambia la tribuna de San Lázaro por los espejos de una casa de cristal en Miami.

​El Mercado de la Atención sobre el Deber Público

​No nos engañemos: lo de Mayer no es un “permiso para atender asuntos personales”, es una bofetada a la representación popular. Mientras el país discute reformas estructurales que afectarán la vida de millones, uno de los responsables de legislar esas normas prefiere ir a pelearse con influencers por un plato de comida frente a las cámaras.

​¿Por qué esto es una falta de respeto al electorado?

​La Dieta como Seguro: Al solicitar licencia y no renuncia, Mayer mantiene su fuero y su posición asegurada. Si el público lo expulsa pronto, regresará a su curul como si nada hubiera pasado, tratando de legislar sobre una realidad de la que decidió desconectarse.

​El Voto Plurinominal: Al ser diputado por representación proporcional, Mayer no llegó ahí por el voto directo a su persona, sino por los votos que recibió su partido. Que Morena permita que uno de sus espacios sea usado como “promoción personal” habla mucho de las prioridades de la bancada.

​La Banalización de la Política: El mensaje es claro: ser diputado es un hobby o un accesorio de imagen; el verdadero “trabajo” es el espectáculo.

​¿Legislador o Estratega de Ficción?

​Mayer entra con el discurso de “hacer un infierno” en la casa. El problema es que el verdadero infierno está afuera: en la inseguridad, en la economía y en la polarización que, irónicamente, su propio partido combate o alimenta.

​Resulta patético ver que un servidor público necesite la validación de un reality show para sentirse vigente. Si su “estrategia” en la política es tan voluble como sus alianzas en la televisión, queda claro que su compromiso no es con el pueblo, sino con el espejo.

​La pregunta incómoda: Si para Sergio Mayer la Cámara de Diputados es una actividad secundaria que se puede pausar para ir a un concurso, ¿por qué los mexicanos tendríamos que tomarnos en serio las leyes que él ayude a votar cuando regrese?

​¿Te interesa que redacte un análisis sobre cómo ha reaccionado la dirigencia de Morena ante esta “fuga” de talento hacia el espectáculo?