Sube a 165 victimas el saldo del bombardeo de EUA a escuela primaria de Iràn
Por: Agencias
Teheràn, Iràn; martes, 03 de marzo del 2026.- La matanza ya tiene número final. No fueron 150, no fueron 153. Fueron 165 niñas las que murieron bajo las bombas estadounidenses e israelíes en la Escuela Primaria Femenina Shajareh Tayebeh de Minab, al sur de Irán . La cifra la confirma la Media Luna Roja iraní tras días de remover escombros y encontrar cuerpos destrozados, muchos de ellos de niñas que apenas superaban los siete años .
El ataque ocurrió el sábado 28 de febrero. Era día lectivo en Irán. Las aulas estaban llenas . Y aún así, los misiles cayeron tres veces sobre el mismo colegio, según denunció el portavoz del ministro de Educación iraní, Ali Farhadi .
“Su cuerpo estaba cortado por la mitad”
Los testimonios de los equipos de rescate helan la sangre. Un miembro de los equipos que trabajaron entre los escombros relató a Democracy Now! lo que encontraron al entrar:
“Cuando entramos a la escuela, vimos el cuerpo de una maestra que había sido cortado por la mitad. Y como pueden ver, todavía estamos limpiando los escombros, e incluso ahora siguen saliendo partes de los cuerpos desmembrados de las víctimas” .
Los vídeos verificados por la BBC muestran el humo saliendo del edificio mientras una multitud corre presa del pánico y se escuchan gritos desgarradores . Entre los escombros, mezclados con el cemento y el hierro retorcido, aparecían libros de texto y mochilas .
La escuela estaba situada a apenas 600 metros de una base del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica . Imágenes satelitales confirman que ambos recintos estaban separados al menos desde 2016 . Pero eso no impidió que los misiles dieran repetidamente en el patio del colegio.
El cinismo de los verdugos
Mientras las familias buscaban desesperadas a sus hijas entre los cascotes, Washington y Tel Aviv jugaban al despiste.
El portavoz del Comando Central de EE.UU., Tim Hawkins, soltó el manual de siempre: “Somos conscientes de los informes sobre posibles daños civiles. Los estamos investigando. La protección de los civiles es de suma importancia” . Horas después, el secretario de Estado Marco Rubio remataba la faena: “EE.UU. no ataca escuelas deliberadamente” .
Israel, por su parte, montó su propio número. El teniente coronel Nadav Shoshani aseguró a la prensa: “En este momento no tengo conocimiento de ningún ataque israelí o estadounidense en ese lugar” .
Pero la guinda la puso el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon. Sin despeinarse, soltó la teoría más grotesca: que la Guardia Revolucionaria iraní había bombardeado su propia escuela y matado a sus propias niñas. “He visto algunos informes que indican que el bombardeo fue responsabilidad de su Guardia Revolucionaria”, afirmó, eso sí, reconociendo que no disponía de “información exacta” .
La estrategia es vieja y conocida: cuando el mundo ve el cadáver de un niño, hay que ensuciar el cadáver, ensuciar al testigo, o mejor aún, inventar que el niño se suicidó.
El silencio cómplice de la comunidad internacional
Ante 165 niñas muertas bajo las bombas de dos potencias occidentales, la reacción internacional ha sido un ejercicio de equilibrismo moral que daría vértigo a un funambulista.
La Unión Europea, esa misma que se llena la boca con el derecho internacional cuando le conviene, respondió con un comunicado conjunto de António Costa y Ursula von der Leyen pidiendo “pleno respeto al derecho internacional” y “máxima moderación”. Sin condenar los bombardeos. Sin mencionar una sola vez la palabra escuela. Sin nombrar a las niñas .
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó la “escalada militar”, tanto “el uso de la fuerza por parte de EE.UU. e Israel” como “la posterior respuesta de Irán”. El mismo tratamiento para el verdugo y la víctima. La misma distancia para el que lanza el misil y para la niña que lo recibe en su aula .
Francia, Alemania y Reino Unido se apresuraron a decir que ellos no habían participado en los ataques. Pero no encontraron una sola frase para condenar la masacre de menores .
Solo dos voces se han alzado con claridad. Una, previsiblemente, la del gobierno iraní, cuyo embajador en Ginebra, Ali Bahreini, recordó con amargura: “Ninguna de estas niñas era menos inocente que Mahsa Amini, e incluso merecen aún más la atención de la comunidad internacional” .
La otra, la de la Internacional de la Educación, que agrupa a sindicatos docentes de todo el mundo. Su comunicado no admite dobles lecturas: “Las y los niños, el personal docente y las escuelas nunca deben ser objetivos militares. Atacar a estudiantes y educadores son una violación intolerable de los derechos humanos y una grave infracción del derecho internacional humanitario” .
La desconfianza como arma
Mientras tanto, en las redes sociales iraníes, la indignación se mezcla con una amargura más profunda. La profunda desconfianza hacia el régimen de los ayatolás hace que muchos ciudadanos se nieguen a aceptar los informes oficiales, aunque esta vez los misiles vinieran de fuera.
“Las primeras víctimas de esta guerra son 40 niñas de Minab, alcanzadas por un ataque con misiles. ¿Es esta la guerra que aplaudís?”, escribía un iraní residente en el extranjero .
Otro usuario iba más allá: “Aunque el régimen no haya atacado directamente las escuelas, la muerte de los niños de Minab sigue siendo responsabilidad de la República Islámica. La gente no tiene refugios, no hay conexión a internet, las líneas telefónicas están cortadas y no se ha advertido a los niños que no vayan a la escuela” .
La dictadura y la guerra se dan la mano para aplastar siempre a los mismos: los que no tienen edad para empuñar un fusil, pero sí para recibir un misil en clase.
El balance de la matanza
La Escuela de Minab no fue el único objetivo civil alcanzado. En la ciudad de Lamerd, también en el sur de Irán, 18 personas, la mayoría menores de edad, murieron cuando un misil impactó en un gimnasio y en viviendas cercanas. Otras cien resultaron heridas .
El balance total de los bombardeos del sábado, según la Media Luna Roja iraní, supera ya los 550 muertos y más de 700 heridos . Entre los fallecidos están también el líder supremo Ali Jamenei, su hija y su nieta, el ministro de Defensa y la cúpula de la Guardia Revolucionaria .
Donald Trump celebró la muerte de Jamenei calificándolo como “una de las personas más malvadas de la historia” . No ha tenido una sola palabra para las 165 niñas de Minab.
Epílogo en los escombros
Mientras las grandes potencias miden sus fuerzas, mientras los expertos en geopolítica desgranan en los platós las implicaciones estratégicas del conflicto, en Minab todavía hay familias que no han podido enterrar a sus hijas porque sus cuerpos siguen apareciendo entre los cascotes.
Las aulas donde se aprendían las tablas de multiplicar y se cantaba el himno nacional son ahora una fosa común.




