Trump declara el fin de las hostilidades en medio del caos, pero el Estrecho de Ormuz arde y los misiles iraníes aún surcan el cielo.

Por: Agencias

Washington, EUA; martes, 10 de marzo del 2026.- En una jugada tan audaz como riesgosa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sentenció esta jornada que la guerra relámpago contra Irán está “prácticamente terminada”. Sin embargo, sobre el terreno, la pólvora aún no se ha enfriado y las sirenas antiaéreas siguen sonando en Medio Oriente.

Mientras Trump declaraba por teléfono a CBS News que Irán ya “no tiene armada, no tiene comunicaciones, no tiene fuerza aérea”, Teherán respondía con una andanada de misiles y drones contra Israel y objetivos en el Golfo. La administración intenta vender la imagen de una victoria exprés, pero los hechos en tiempo real pintan un panorama muy distinto: el país persa, aunque herido de muerte, aún escupe fuego.

UN LÍDER CAÍDO Y UN RÉGIMEN AGONIZANTE

El conflicto, desatado el pasado 28 de febrero, ha mutado radicalmente en cuestión de días. La muerte del ayatolá Ali Khamenei y el apresurado nombramiento de su hijo Mojtaba como sucesor no han hecho más que sumir a la cúpula iraní en un estado de desesperación. Lejos de rendirse, el régimen ha optado por una estrategia de resistencia terminal, lanzando sus últimos cartuchos en un intento desesperado por mantener la relevancia.

LA AMENAZA DE TRUMP: “O TOMAMOS EL ESTRECHO O ELLOS DESAPARECEN”

Lejos de un tono conciliador, Trump aprovechó la supuesta debacle iraní para redoblar la apuesta. En una declaración que ha puesto en vilo a los mercados energéticos globales, el mandatario estadounidense anunció que está considerando “tomar el control” del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita un quinto del petróleo mundial.

Su mensaje a Irán fue lapidario: si intentan cualquier maniobra de represalia, “será el fin de ese país”. Una advertencia que, lejos de sellar la paz, abre la puerta a una escalada aún más peligrosa: la ocupación militar de una de las arterias energéticas más vitales del planeta.

LA PARADOJA DE LA GUERRA: ENTRE EL PARTE DE GUERRA Y LA REALIDAD

El parte de guerra de Washington sugiere que la maquinaria bélica iraní está en estado comatoso. Pero la realidad es tozuda: las explosiones aún sacuden la región. Lo que Trump presenta como el “último cuarto” de un partido ganado, los hechos lo describen como un contrincante acorralado que, sintiéndose sin salida, lucha con la ferocidad de quien no tiene nada que perder.

Mientras Estados Unidos e Israel cantan victoria, el mundo observa con la respiración contenida. La guerra puede estar “prácticamente terminada” en los comunicados oficiales, pero en el polvorín de Oriente Próximo, el silencio de las armas aún no ha llegado. Y la sombra de una intervención directa sobre Ormuz podría ser la mecha que encienda un conflicto de dimensiones incalculables.