Un asteroide que la NASA utilizó como objetivo de prueba hace algunos años fue desviado ligeramente de su trayectoria alrededor del Sol, un avance que podría ayudar a proteger a la Tierra de futuras rocas espaciales potencialmente peligrosas.

De acuerdo con un estudio publicado por un equipo internacional de científicos en la revista Science Advances, es la primera vez que se logra modificar deliberadamente la órbita de un cuerpo celeste alrededor del Sol. El asteroide utilizado para el experimento nunca representó una amenaza para nuestro planeta.

El experimento formó parte de la misión DART (Double Asteroid Redirection Test), lanzada en 2021 como el primer ejercicio de defensa planetaria del mundo. En 2022, la nave espacial se estrelló de manera intencional contra Dimorphos, un pequeño asteroide que orbita a otro más grande llamado Didymos, mientras ambos giran juntos alrededor del Sol.

Los científicos confirmaron recientemente que el impacto no solo alteró la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos, sino también el tiempo que ambos tardan en completar una vuelta alrededor del Sol. El cambio fue mínimo: la órbita solar se redujo en aproximadamente 0.15 segundos en un ciclo que dura 769 días, lo que equivale a una desaceleración de apenas 10 micrómetros por segundo.

En términos de distancia, el efecto también fue pequeño pero significativo: la trayectoria orbital del sistema de asteroides se redujo en unos 720 metros dentro de una órbita de aproximadamente 480 millones de kilómetros.

Rahil Makadia, investigador de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y autor principal del estudio, explicó que aunque la desviación parezca mínima, puede acumularse con el tiempo.

“Una pequeña desviación puede acumularse durante décadas y marcar la diferencia entre que un asteroide potencialmente peligroso golpee o no la Tierra en el futuro”, señaló.

Los investigadores también descubrieron que los fragmentos de roca y polvo expulsados tras el impacto aportaron un empuje adicional al asteroide, duplicando prácticamente el impulso generado por la nave espacial. Se estima que el choque expulsó cerca de 16 millones de kilogramos de material.

A pesar de la modificación en la trayectoria del sistema, los científicos recalcaron que la Tierra no corre ningún riesgo. De hecho, el sistema Didymos-Dimorphos fue elegido precisamente porque no representa amenaza alguna.

Steven Chesley, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, explicó que este experimento ofrece datos valiosos para el futuro. “Si bien es solo una prueba, es información importante que será relevante para cualquier misión futura de desvío de asteroides”, indicó.

Los científicos esperan obtener más información cuando la nave Hera, de la Agencia Espacial Europea, llegue al sistema de asteroides en noviembre. A diferencia de DART, Hera no impactará, sino que estudiará durante varios meses las consecuencias del choque y desplegará pequeñas sondas experimentales que intentarán aterrizar.

Dimorphos tiene un diámetro aproximado de 160 metros, mientras que Didymos mide cerca de 780 metros y posee una masa unas 200 veces mayor que la de su compañero.

Los resultados representan un paso importante en la defensa planetaria, al demostrar que un pequeño empujón aplicado con suficiente anticipación podría ser suficiente para evitar un impacto devastador en el futuro.