El padre del niño de 3 años conducía la camioneta tipo “estaquita” convencido de que su hijo se había quedado bajo el cuidado de su abuela.

 Sin que nadie se diera cuenta, el pequeño se subió a la parte trasera (la batea) del vehículo justo antes de que arrancaran, aparentemente porque no quería separarse de sus papás.

Otros automovilistas que circulaban por la carretera se percataron de que el niño viajaba aferrado a la parte trasera, con la puerta abierta y a alta velocidad. Desesperados, le hicieron señas y le cerraron el paso al conductor para obligarlo a detenerse.

 Al detenerse, el padre descubrió con horror que su hijo iba ahí. Por suerte, el menor resultó ileso, aunque el video captado por los testigos se volvió viral rápidamente, generando un fuerte debate sobre la supervisión de los niños.