Irán advirtió este domingo que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas provocará ofensivas directas contra activos de Estados Unidos e Israel, incluyendo infraestructura energética, tecnológica y de desalinización, además de un posible cierre total del estrecho de Ormuz.
Por: Agencias
Internacional; lunes, 23 de marzo del 2026.- La advertencia surge tras un ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dio a Teherán un plazo de 48 horas para reabrir completamente esta estratégica vía marítima, o de lo contrario amenazó con destruir centrales eléctricas iraníes.
En medio de la escalada, misiles iraníes impactaron en dos ciudades cercanas al principal centro de investigación nuclear de Israel, dejando al menos 200 heridos y severos daños en edificios residenciales.
Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Estado Mayor Central de Khatam al Anbiya, brazo de ingeniería de la Guardia Revolucionaria, aseguró que cualquier agresión contra la infraestructura energética iraní será respondida con ataques a instalaciones clave de Estados Unidos y el “régimen sionista” en la región.
Asimismo, la Guardia Revolucionaria advirtió que empresas con participación estadounidense podrían ser “completamente destruidas” si Washington cumple sus amenazas, y señaló que las instalaciones energéticas en países que albergan bases militares estadounidenses serán consideradas objetivos legítimos.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, afirmó que una respuesta militar provocaría un aumento prolongado en los precios internacionales de la energía.
El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico, es una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Las tensiones y ataques recientes han reducido significativamente el tránsito de buques, generando disrupciones en el suministro energético global.
Seyed Ali Mousavi, representante de Irán ante la Organización Marítima Internacional, señaló que la navegación por el estrecho estará permitida “para todos excepto los enemigos”, lo que implica que Teherán decidirá qué embarcaciones pueden transitar por la zona.
Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han intensificado los ataques contra Irán con el objetivo de debilitar sus capacidades militares, mientras que la República Islámica ha respondido con misiles y drones contra objetivos en Medio Oriente.
La creciente tensión ha generado un bloqueo de facto en el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el suministro energético mundial, lo que incrementa la incertidumbre en los mercados internacionales y eleva el riesgo de una crisis energética global.





