La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su desacuerdo con la aprobación del llamado Plan B electoral sin incluir la revocación de mandato en elecciones intermedias, al considerar que esta decisión “no es buena para el país”.
Durante su conferencia en Palacio Nacional, la mandataria señaló que, aunque no se avaló este mecanismo, sí se logró aprobar lo que calificó como el punto principal de la reforma: la reducción de privilegios dentro del sistema político. Subrayó que esta medida forma parte de la lucha de su movimiento contra la corrupción y los beneficios excesivos que, dijo, prevalecieron durante décadas.
Sheinbaum cuestionó la decisión de los partidos que votaron en contra —incluido el PT— y sugirió que pudo deberse a intereses electorales. Según explicó, algunos actores políticos temían que la inclusión de la presidenta en la boleta, sin promover a partidos, alterara la distribución de votos.
La titular del Ejecutivo aclaró que la revocación de mandato ya existe, pero lo que se rechazó fue la posibilidad de realizarla durante las elecciones intermedias mediante la recolección de firmas ciudadanas. Aunque consideró que no es una situación grave, insistió en que habría sido positivo permitir este ejercicio en el tercer o cuarto año de gobierno.
Por otro lado, Sheinbaum destacó que las reformas constitucionales más importantes de su administración ya han sido aprobadas. Entre ellas mencionó la transformación del Poder Judicial, los cambios en el sector energético y el reconocimiento de los pueblos originarios en la Constitución, algo que —afirmó— no se había logrado en documentos históricos anteriores.
Finalmente, indicó que su gobierno continuará impulsando propuestas pendientes, incluyendo mecanismos de democracia participativa a nivel estatal y municipal, que podrían retomarse en futuras iniciativas.





