Una avioneta de supervisión minera fue derribada a tiros por presuntos sicarios en la Sierra Tarahumara, en la región conocida como el Triángulo Dorado, zona marcada por la presencia del crimen organizado.

De acuerdo con los primeros reportes, el ataque habría sido perpetrado por integrantes del Cártel de Sinaloa o del grupo armado conocido como Gente Nueva. La aeronave, tipo Cessna, realizaba un vuelo de rutina cuando recibió múltiples impactos de arma de fuego.

A bordo viajaban un empresario minero originario de Inglaterra, dos geólogos estadounidenses y un piloto chihuahuense. Pese a los daños en el fuselaje, el piloto logró realizar un aterrizaje de emergencia en una pista rural del municipio de Guadalupe y Calvo, específicamente en la comunidad de Santa Rosalía de Carrizales, cercana al Cerro Mohinora.

Sin embargo, tras el aterrizaje, los agresores localizaron la avioneta mediante el uso de un dron, desde el cual lanzaron explosivos que impactaron directamente la aeronave, destruyéndola por completo.

A pesar de la gravedad del ataque, los cuatro tripulantes lograron ponerse a salvo. El piloto alcanzó a emitir una señal de auxilio por radio, lo que permitió que elementos del Ejército mexicano acudieran rápidamente al lugar y efectuaran el rescate.

Este hecho ocurre apenas un mes después del secuestro y asesinato de diez trabajadores de una empresa minera en la misma región, un crimen que habría sido cometido por grupos delictivos que buscaban extorsionar a una compañía extranjera.

Los ocupantes de la avioneta se identificaron como parte del equipo técnico de la empresa Mina Drummond Gold Compañía Minera S.A. de C.V., dedicada a proyectos de exploración y explotación minera en la zona, lo que evidencia el riesgo creciente para las operaciones industriales en áreas bajo influencia del crimen organizado.