La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió las alertas internacionales tras confirmarse un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), donde ya se reportan cientos de casos sospechosos y decenas de fallecimientos.

Este viernes 15 de mayo de 2026, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó que especialistas del organismo fueron enviados de emergencia a la provincia de Ituri, ubicada al noreste del país africano, con el objetivo de contener lo que representa el brote número 17 de ébola registrado en la RDC desde 1976.

De acuerdo con las autoridades sanitarias, se han confirmado 13 casos mediante pruebas de laboratorio realizadas en Kinshasa, capital del Congo, situada a aproximadamente 1,400 kilómetros de la zona donde se detectó el brote.

Por su parte, la agencia de salud pública de la Unión Africana reportó un total de 246 casos sospechosos y al menos 65 muertes relacionadas con la enfermedad viral.

La OMS destacó que la República Democrática del Congo cuenta con experiencia en el manejo y control del ébola, aunque advirtió que las condiciones actuales representan un desafío importante debido a la inestabilidad de la región.

Además del despliegue de expertos en comunicación de riesgos, prevención de infecciones, atención clínica y logística, la organización internacional envió suministros médicos, equipos de protección y destinó medio millón de dólares de su fondo de emergencias para apoyar las labores inmediatas de respuesta.

Tedros Adhanom Ghebreyesus señaló que este nuevo brote “recuerda la amenaza persistente que representan las enfermedades infecciosas para la salud humana y la importancia de mantener la cooperación internacional para fortalecer la seguridad sanitaria mundial”.

La provincia de Ituri enfrenta una compleja situación humanitaria y de seguridad, marcada por conflictos armados entre el ejército congoleño y grupos rebeldes apoyados por fuerzas extranjeras. Asimismo, el constante movimiento de personas por actividades comerciales y mineras incrementa el riesgo de propagación del virus.

El ébola es una enfermedad viral grave y altamente contagiosa que puede provocar fiebre hemorrágica y cuya tasa de mortalidad puede superar el 50% si no se controla oportunamente.