“violencia extrema”, “acoso sexual” y humillaciones durante su detención por parte de las autoridades israelíes, según informó este miércoles la organización legal Adalah.
De acuerdo con el grupo, abogados que brindan asesoría jurídica a los participantes visitaron el puerto de Ashdod, donde los activistas permanecieron retenidos tras ser interceptados en aguas internacionales del Mediterráneo. Adalah señaló que los detenidos reportaron abusos físicos y psicológicos, además de violaciones al debido proceso.
La organización indicó que muchos de los activistas fueron trasladados posteriormente a la prisión de Ktziot, en el desierto del Néguev, considerada el mayor centro de detención de Israel. Entre las denuncias recopiladas destacan agresiones físicas, hospitalizaciones y casos de posibles fracturas de costillas, así como el uso de pistolas Taser y balas de goma durante la operación militar y el traslado.
Asimismo, Adalah aseguró que los detenidos fueron obligados a adoptar “posturas de estrés”, caminar inclinados mientras eran sujetados con violencia y permanecer arrodillados durante largos periodos. El grupo también denunció actos de humillación y acoso sexual, además de episodios islamófobos, incluyendo el retiro forzado del hiyab a varias mujeres.
La organización afirmó que seguirá monitoreando la situación de los activistas, quienes serán llevados ante un tribunal israelí antes de su deportación, y exigió su “liberación inmediata e incondicional”.
Por otra parte, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, criticó públicamente las acciones del ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, quien difundió un video en redes sociales mostrando a activistas esposados y arrodillados en el puerto de Ashdod.
Huckabee calificó de “despreciables” las acciones del ministro y aseguró que “traicionó la dignidad de su nación”. Aunque describió la flotilla como “un truco publicitario estúpido”, el diplomático subrayó que el trato dado a los detenidos generó indignación internacional.
El video de Ben Gvir, en el que aparece ondeando una bandera israelí mientras los activistas permanecen bajo custodia armada, también provocó críticas del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien consideró el comportamiento “completamente inaceptable” y pidió la liberación inmediata de los detenidos.





