En los últimos meses, gran parte del mundo ha enfrentado condiciones climáticas extremas, desde olas de calor históricas hasta lluvias atípicas. Detrás de muchos de estos eventos se encuentra “El Niño”, un fenómeno climático natural que, en sus versiones más intensas, hoy genera preocupación entre la comunidad científica internacional.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó recientemente cómo este fenómeno, resultado de la interacción entre el océano y la atmósfera, puede alterar el clima a escala global y afectar directamente a México.

¿Qué es “El Niño”?

“El Niño” es una variación climática originada en el océano Pacífico ecuatorial. En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas hacia Asia y Oceanía, permitiendo que aguas frías y ricas en nutrientes emerjan frente a las costas de Sudamérica en un proceso conocido como surgencia.

Sin embargo, durante un episodio de “El Niño”, estos vientos se debilitan o cambian de dirección, provocando que el agua cálida se acumule en el Pacífico central y oriental. Esto eleva la temperatura del océano y libera enormes cantidades de energía a la atmósfera, modificando los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.

De acuerdo con la investigadora de la UNAM, María Luisa Machain Castillo, el fenómeno no solo incrementa las lluvias, sino que también redistribuye las precipitaciones. Mientras regiones como Indonesia y Australia sufren sequías severas, países como Perú y Ecuador experimentan inundaciones y lluvias torrenciales.

El surgimiento del “Niño Godzilla”

En años recientes, el calentamiento global intensificó los efectos de “El Niño”, dando origen a episodios extremadamente fuertes conocidos popularmente como “Super Niño” o “Niño Godzilla”.

Este término fue utilizado por la agencia estadounidense NOAA entre 2015 y 2016, cuando se registraron anomalías superiores a los 2.5 grados Celsius en la temperatura del mar.

Aunque no se trata de un concepto científico formal, el nombre busca reflejar la magnitud de estos eventos extremos. Sus consecuencias pueden ser devastadoras: el calentamiento del océano reduce el ascenso de aguas frías, disminuye la presencia de nutrientes y afecta gravemente a especies marinas, aves y mamíferos, además de impactar a la industria pesquera.

Asimismo, el exceso de calor en el océano favorece la formación e intensificación de ciclones tropicales, incrementando el riesgo para las zonas costeras. Durante el episodio del “Niño Godzilla”, también se registraron sequías severas en regiones de África oriental.

Impacto reciente en México

Durante 2023, el planeta atravesó un episodio fuerte de “El Niño”, que alcanzó su punto máximo entre noviembre y enero. Posteriormente comenzó a debilitarse y evolucionó hacia una posible “Niña” intensa durante 2024.

Esta transición estuvo relacionada con las recientes olas de calor registradas en México. La Ciudad de México, por ejemplo, rompió en mayo de 2024 su récord histórico de temperatura al alcanzar los 34.7 grados Celsius, superando la marca establecida en 1998, año que también estuvo marcado por una transición similar entre un Niño extremo y una Niña fuerte.

La importancia de estudiar el pasado climático

Para comprender cómo evolucionará este fenómeno en un planeta cada vez más cálido, los científicos analizan microorganismos fosilizados encontrados en sedimentos marinos. Estos registros naturales permiten reconstruir el clima de hace miles de años y anticipar el comportamiento futuro de “El Niño”.

Los especialistas coinciden en que estudiar el océano profundo será clave para entender y predecir los cambios climáticos que enfrentará la humanidad en las próximas décadas.