Michoacán, México. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Michoacana determinaron que el fenómeno registrado el pasado 25 de mayo en la comunidad de El Salitre, Michoacán, no corresponde al nacimiento de un volcán ni a la actividad de un géiser, sino a un proceso hidrotermal conocido como pozo de lodo.

Tras una visita de campo realizada en coordinación con personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y autoridades de Protección Civil, las investigadoras observaron emisiones de vapor, agua caliente, gases y lodo que emergen a través de fracturas del subsuelo.

La doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM y especialista en geotermia, explicó que las características observadas no coinciden con las de un géiser, ya que estos expulsan chorros de agua caliente y vapor de forma intermitente debido a la acumulación de presión en cavidades subterráneas.

Asimismo, las especialistas descartaron la presencia de magma ascendente, por lo que no existen evidencias que indiquen el surgimiento de un nuevo volcán en la zona.

Durante la inspección se identificaron 11 pozas de lodo, de las cuales tres se localizan dentro de la vivienda donde inicialmente se reportó el fenómeno y ocho más en terrenos cercanos. Además, se registraron temperaturas de hasta 86 grados Celsius y bajas concentraciones de gases como amoniaco (NH₃), dióxido de carbono (CO₂) y sulfuro de hidrógeno (H₂S).

Los expertos señalaron que la comunidad de El Salitre se ubica sobre la falla de Ixtlán, una estructura geológica que facilita el ascenso de fluidos calientes desde las profundidades hacia la superficie. Este tipo de actividad ya había sido documentada en 2017, cuando aparecieron diversos pozos alineados con el mismo sistema de fallas.

La distribución de los 11 pozos detectados recientemente refuerza la hipótesis de que se trata de un proceso hidrotermal asociado a la dinámica geológica natural de la región.

Ante esta situación, los especialistas recomendaron a la población evitar acercarse a las pozas de lodo, mantenerse atentos a posibles deformaciones o abombamientos del terreno y abstenerse de arrojar objetos en los orificios calientes para prevenir accidentes.