Más de tres décadas después de su hallazgo, Ötzi, el famoso hombre de la Edad del Cobre encontrado en 1991 en los Alpes de Ötztal, entre Italia y Austria, continúa aportando información valiosa a la ciencia. Un reciente estudio reveló que su cuerpo, con una antigüedad superior a los 5.300 años, alberga una compleja comunidad de microorganismos antiguos y modernos que siguen interactuando en su interior.

Por: Agencias

Internacional, jueves; 04 de junio del 2026.- Los investigadores analizaron muestras de hielo superficial, agua interna, hisopos y contenido estomacal de la momia. Como resultado, identificaron bacterias como Romboutsia hominis y especies del género Clostridium, similares a las presentes en poblaciones humanas antiguas.

Además, en las muestras internas se detectaron levaduras adaptadas a bajas temperaturas, entre ellas Glaciozyma watsonii y Mrakia robertii, capaces de mantenerse activas incluso a temperaturas de hasta -6 °C.

Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias del Eurac Research de Italia, señaló que estas levaduras han acompañado a Ötzi durante su prolongada conservación a través de los milenios.

Los especialistas destacan que el hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la vida y los microorganismos del pasado, sino que también podría tener aplicaciones prácticas en procesos industriales sostenibles gracias a las propiedades de estas levaduras resistentes al frío.

Por su parte, el microbiólogo Mohamed Sarhan, autor principal del estudio, explicó que el microbioma de una momia representa un ecosistema único, al combinar microorganismos de más de 5.000 años con otros de origen moderno. Los resultados también contribuirán al desarrollo de mejores estrategias para la conservación de este emblemático hombre de hielo.