El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó al Congreso una prórroga temporal de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), una normativa que autoriza a las agencias de inteligencia a recopilar comunicaciones de ciudadanos extranjeros sin necesidad de una orden judicial.

La disposición, que expira esta semana, es considerada por la administración estadounidense como una herramienta clave para la seguridad nacional, especialmente de cara a eventos de gran magnitud como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

A través de sus redes sociales, Trump advirtió que la expiración de la Sección 702 podría afectar la capacidad de las autoridades para prevenir amenazas. “Es muy importante para nuestras Fuerzas Armadas y para mantener a salvo al pueblo estadounidense, especialmente durante la Copa Mundial de Fútbol y las celebraciones del 250 aniversario de Estados Unidos”, afirmó.

El mandatario pidió al Congreso aprobar una extensión de corto plazo mientras se concreta el nombramiento de un director permanente para la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI). Actualmente, el cargo será ocupado de forma interina por Bill Pulte, quien asumirá funciones el próximo 19 de junio tras ser designado por Trump en sustitución de Tulsi Gabbard.

La petición presidencial se produce en medio de un estancamiento político, ya que legisladores demócratas han manifestado su rechazo a renovar la Sección 702 mientras Pulte permanezca al frente del organismo, incluso de manera temporal.

Trump criticó esta postura y acusó a los demócratas de poner en riesgo la seguridad nacional por motivos políticos. “Están intentando tomar como rehén nuestra seguridad nacional por cuestiones que no tienen nada que ver”, sostuvo.

La figura de Pulte también ha generado controversia. El año pasado recomendó al Departamento de Justicia investigar a varios congresistas demócratas, así como a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, y a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, por presuntas irregularidades hipotecarias que finalmente no derivaron en condenas.

La Sección 702 permite a las agencias de inteligencia acceder a información obtenida directamente de proveedores de telecomunicaciones y servicios digitales, incluidos gigantes tecnológicos y de comunicaciones. Su objetivo principal es monitorear a ciudadanos extranjeros fuera de Estados Unidos cuyas actividades puedan representar riesgos para la seguridad del país.

La posible renovación de esta ley mantiene abierto el debate entre quienes la consideran indispensable para la prevención de amenazas y quienes advierten sobre los riesgos que representa para la privacidad y las libertades civiles.