Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa y considerado uno de los últimos líderes históricos del narcotráfico en México, fue sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos por los delitos de narcotráfico y delincuencia organizada.

Zambada fue detenido el 26 de julio de 2024, luego de ser trasladado a territorio estadounidense en una operación que, según su versión, ocurrió tras ser secuestrado en México y llevado contra su voluntad por un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Desde su arresto permanecía recluido en una prisión de Estados Unidos y, hace casi un año, se declaró culpable de los cargos en su contra.

Su condena marca el cierre de una etapa para los principales líderes del narcotráfico mexicano. Joaquín “El Chapo” Guzmán ya cumple una sentencia de por vida en Estados Unidos, mientras que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, murió durante un operativo del Ejército mexicano.

La captura y posterior juicio de “El Mayo” también provocaron tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos. El gobierno mexicano sostiene que la detención fue resultado de una operación encubierta realizada por autoridades estadounidenses en territorio nacional, lo que representaría una violación a la soberanía del país. Por su parte, Estados Unidos ha rechazado haber participado en un presunto secuestro.

La controversia aumentó tras la exhibición del avión en el que Zambada llegó a Estados Unidos como parte de una muestra del FBI, hecho que llevó al gobierno mexicano a solicitar explicaciones sobre la posible actuación de esa agencia en México sin autorización.

La detención de Zambada también desencadenó una disputa interna dentro del Cártel de Sinaloa entre los seguidores del “Mayo” y los llamados “Chapitos”, conflicto que ha dejado alrededor de 2,000 personas muertas y ha intensificado la violencia en la entidad.

Ismael “El Mayo” Zambada construyó su carrera criminal desde las décadas de 1980 y 1990, cuando operó para el Cártel de Juárez antes de convertirse en uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa. A diferencia de otros líderes del narcotráfico, nunca había sido detenido en México y durante años mantuvo un perfil discreto para evitar su captura.

En una entrevista concedida en 2010 a la revista Proceso, Zambada aseguró que había estado cerca de ser capturado en cuatro ocasiones y afirmó que ir a prisión era uno de sus mayores temores. En esa misma conversación sostuvo que su eventual captura o muerte no cambiaría el panorama del narcotráfico en México, al considerar que las organizaciones criminales continuarían operando pese a la caída de sus líderes.