La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su gobierno no está dispuesto a firmar ningún acuerdo con Estados Unidos que implique una afectación a la soberanía nacional, al referirse a las actuales negociaciones comerciales relacionadas con el T-MEC.

Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que México mantiene conversaciones directamente con Estados Unidos, mientras que Washington negocia por separado con Canadá. Sheinbaum aclaró que México no participa en las diferencias surgidas entre los otros dos socios comerciales.

Uno de los principales objetivos de México en las negociaciones es reducir los aranceles que actualmente afectan al acero, aluminio y sector automotriz, además de evitar la imposición de nuevos gravámenes por parte de Estados Unidos.

Sheinbaum explicó que Estados Unidos ha planteado 54 barreras no arancelarias como parte de las conversaciones. Estos puntos, dijo, se dividen entre aquellos relacionados con decisiones exclusivas de México y otros que pueden ser atendidos sin comprometer la soberanía nacional.

Entre los temas que sí pueden ser analizados se encuentran el reconocimiento de ciertas patentes de medicamentos aprobadas por la FDA en Estados Unidos por parte de Cofepris, así como medidas para fortalecer la propiedad intelectual y combatir la piratería. La presidenta afirmó que la mayoría de los 54 puntos ya han sido resueltos, aunque algunos continúan pendientes.

A pesar de las negociaciones bilaterales, México mantiene como objetivo que el acuerdo comercial de Norteamérica continúe siendo trilateral. Sheinbaum consideró que la cooperación entre México, Estados Unidos y Canadá fortalece a la región y genera beneficios para los tres países.

La presidenta también se refirió a la política industrial impulsada por Donald Trump, quien busca aumentar la producción dentro de Estados Unidos. Sheinbaum afirmó que México tiene su propia estrategia mediante el Plan México, cuyo propósito es fortalecer la producción nacional y atraer inversiones.

En este sentido, sostuvo que México puede alcanzar acuerdos con Estados Unidos siempre que estos no perjudiquen la producción nacional ni el bienestar de los mexicanos. La soberanía, reiteró, permanecerá como una línea roja para el gobierno mexicano.