El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, compró por 950 millones de dólares tres centros de detención para migrantes ubicados en Adelanto, California, con capacidad para albergar aproximadamente a 2,600 personas.
La operación fue anunciada por GEO Group, una de las principales empresas privadas que administran centros de detención y prisiones en Estados Unidos. Aunque las instalaciones ahora serán propiedad del Gobierno federal, GEO Group continuará administrándolas mediante un contrato con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que estará vigente hasta diciembre de 2034.
La empresa administra alrededor de un tercio de los migrantes detenidos por ICE y obtiene cerca de la mitad de sus ingresos de contratos con el Departamento de Seguridad Nacional.

La compra también ha generado cuestionamientos por los posibles conflictos de interés relacionados con David Venturella, actual director interino de ICE. Venturella trabajó para GEO Group entre 2012 y 2023 y posteriormente fue consultor de la empresa hasta 2025.
Su nombramiento fue criticado por legisladores demócratas, entre ellos la senadora Elizabeth Warren, quienes cuestionaron los vínculos profesionales de Venturella con la compañía. Ante las críticas, el funcionario aseguró que vendió sus acciones de GEO Group y que se retiró de todos los contratos y obligaciones relacionados con los centros de detención.
La adquisición forma parte de la expansión de la infraestructura utilizada por el Gobierno estadounidense para la detención de migrantes, mientras persisten los debates sobre el papel de las empresas privadas en el sistema de detención migratoria.







