El enrojecimiento, el calor inusual y la textura de “piel de naranja” pueden ser señales de una forma agresiva de cáncer de mama que evoluciona en pocos meses y no siempre produce un bulto palpable.

El cáncer de mama inflamatorio es una variante poco frecuente, pero de rápida evolución, que puede confundirse con una infección como la mastitis debido a sus síntomas. Entre sus principales manifestaciones se encuentran el enrojecimiento, la hinchazón, el aumento de temperatura y los cambios en la textura de la piel de una mama.

De acuerdo con información de Mayo Clinic, este tipo de cáncer representa entre 1% y 5% de los diagnósticos de cáncer de mama, pero concentra alrededor de 10% de las muertes relacionadas con esta enfermedad.

La cirujana oncóloga Tina Hieken, del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic, advirtió que los síntomas pueden aparecer en cuestión de pocos meses. A diferencia de otras formas de cáncer mamario, no siempre se presenta como una masa que pueda detectarse mediante el tacto, sino a través de cambios visibles en la piel.

La piel de naranja, una señal de alerta

Uno de los signos característicos es la apariencia conocida como peau d’orange, o piel de naranja, que provoca una superficie irregular y engrosada. Este cambio ocurre cuando las células cancerosas obstruyen los vasos linfáticos de la piel y los tejidos blandos, lo que altera el drenaje y genera inflamación.

La mama afectada también puede aumentar de tamaño, sentirse más caliente que la otra y adquirir tonalidades rosadas, rojizas, moradas o similares a un moretón.

Hieken señaló que los cambios cutáneos, especialmente cuando aparecen en mujeres que no están amamantando, deben considerarse una señal de alarma que requiere valoración médica.

¿Por qué puede confundirse con mastitis?

La mastitis es una inflamación de la mama que suele presentarse durante la lactancia y puede causar dolor, enrojecimiento, hinchazón y calor local. Debido a que estos síntomas coinciden con los del cáncer de mama inflamatorio, existe el riesgo de que la enfermedad oncológica sea interpretada inicialmente como una infección.

Otras afecciones, como la celulitis infecciosa y la enfermedad de Paget de la mama, también pueden provocar alteraciones visibles en la piel.

Sin embargo, la aparición rápida de cambios en una sola mama, especialmente fuera del periodo de lactancia, requiere atención médica. La ausencia de un bulto no descarta la posibilidad de cáncer.

Un tratamiento que combina distintas terapias

Debido a su comportamiento agresivo y al riesgo de que se extienda a otras partes del cuerpo, el cáncer de mama inflamatorio requiere un abordaje integral.

El tratamiento suele comenzar con terapia sistémica, mediante medicamentos que actúan en todo el organismo. La elección depende de las características biológicas del tumor, como la presencia de receptores de estrógeno y la expresión de la proteína HER2.

Entre las alternativas se encuentran la quimioterapia, los tratamientos dirigidos contra HER2 y, en determinados casos, la inmunoterapia.

Después de esta primera etapa, el tratamiento puede incluir una cirugía para extirpar la mama y los ganglios linfáticos cercanos, seguida de radioterapia en el tórax y las regiones próximas. La estrategia se adapta a la respuesta de cada paciente y a las características específicas de la enfermedad.

Avances en el diagnóstico y la atención

Los avances en la clasificación de los tumores permiten seleccionar tratamientos más específicos para cada subtipo de cáncer de mama. En los casos HER2 positivos, la combinación de medicamentos dirigidos contra esta proteína ha contribuido a mejorar los resultados clínicos.

Asimismo, las técnicas de imagen ayudan a determinar si la enfermedad se ha extendido más allá de la mama y de los ganglios linfáticos regionales. La radioterapia también ha incorporado métodos de planificación tridimensional que permiten ajustar el tratamiento y reducir la exposición de los tejidos sanos.

La atención requiere la colaboración de especialistas en oncología médica, cirugía, radioterapia, radiología y patología, entre otras áreas, para atender las distintas necesidades de las pacientes.

Detectar los cambios a tiempo es fundamental

El cáncer de mama inflamatorio puede avanzar rápidamente y pasar inadvertido si sus manifestaciones se atribuyen únicamente a una infección. Por ello, los cambios repentinos en la piel, el aumento de volumen, el calor inusual y la textura similar a la cáscara de una naranja no deben ignorarse.

Ante estos síntomas, es importante acudir a una valoración médica oportuna, incluso si no se identifica una masa palpable. Aunque estas señales no significan necesariamente que exista cáncer, su evaluación permite identificar la causa y, en caso necesario, iniciar el tratamiento adecuado.