El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia asegura que al menos 80 personas vinculadas con organizaciones criminales mexicanas recibieron capacitación militar en Ucrania. Sin embargo, no presentó pruebas que permitan verificar sus afirmaciones.
El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) afirmó que integrantes de cárteles mexicanos han viajado durante años a Ucrania para recibir entrenamiento en el montaje y manejo de drones de combate, una presunta colaboración que, según el organismo, estaría bajo investigación de autoridades estadounidenses.
En un comunicado difundido este martes, la inteligencia rusa señaló que Estados Unidos habría identificado al menos a 80 personas que recibieron capacitación en las Fuerzas Armadas ucranianas. Según su versión, los pagos por estos servicios habrían llegado a funcionarios cercanos al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, mediante recursos provenientes del narcotráfico.
El SVR sostuvo que las autoridades estadounidenses obtuvieron información sobre la supuesta relación mientras investigaban las actividades ilícitas de organizaciones criminales mexicanas. También aseguró que el tema habría generado preocupación dentro de la oficina presidencial ucraniana, debido al riesgo que representarían operadores de drones FPV —aeronaves no tripuladas controladas mediante una perspectiva en primera persona— para los agentes estadounidenses que participan en operativos contra el narcotráfico en la frontera con México.
No obstante, el organismo ruso no presentó documentos, nombres de los presuntos involucrados, fechas de los entrenamientos ni detalles de la investigación estadounidense que permitan corroborar de manera independiente sus señalamientos.
La declaración también incluyó críticas políticas contra Zelenski. El servicio de inteligencia vinculó las supuestas actividades con acusaciones de corrupción, los desacuerdos entre Kiev y Washington y las tensiones por los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas. Asimismo, afirmó que el gobierno ucraniano teme perder el respaldo de la Casa Blanca.
En su comunicado, el SVR sostuvo que la presunta colaboración con los cárteles podría perjudicar la posición política del mandatario ucraniano. Sin embargo, estas afirmaciones forman parte de la versión difundida por la inteligencia rusa y no constituyen, por sí mismas, una confirmación de los hechos denunciados.
Estados Unidos refuerza restricciones al uso de drones en la frontera
Las acusaciones rusas se producen en un contexto de medidas estadounidenses para reforzar la seguridad aérea en la frontera con México.
El pasado 16 de octubre, el gobierno del presidente Donald Trump anunció restricciones al uso de drones en determinadas zonas fronterizas, como parte de sus esfuerzos para combatir las actividades ilícitas atribuidas a los cárteles y proteger al personal de seguridad.
En un comunicado conjunto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Departamento de Transporte (DOT) y el Departamento de Guerra (DOW) informaron sobre la prohibición de actividades no autorizadas con drones hasta una altura de 121 metros sobre el nivel del suelo, dentro de la franja fronteriza señalada por las autoridades estadounidenses.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que las medidas buscan contrarrestar las amenazas asociadas con estos dispositivos y reforzar la protección del personal que opera en la zona.
Por su parte, el secretario de Transporte, Sean P. Duffy, señaló que las restricciones pretenden proteger el espacio aéreo estadounidense frente a posibles actividades ilícitas. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, también advirtió que las fuerzas estadounidenses cuentan con tecnologías de defensa para responder a drones que representen una amenaza.

Aunque las medidas fronterizas y las acusaciones rusas coinciden en señalar el uso de drones como un posible desafío de seguridad, la información difundida por el SVR no demuestra que exista una conexión directa entre ambos asuntos.
Por ahora, la presunta capacitación de integrantes de cárteles mexicanos en Ucrania permanece como una acusación de la inteligencia rusa, sin pruebas públicas suficientes para establecer su veracidad.






