En Hangzhou, más de 100 robots reciben entrenamiento para realizar tareas domésticas, industriales y de asistencia a personas, como parte de la estrategia china para acelerar el desarrollo y la comercialización de la robótica.

China está llevando la inteligencia artificial y la robótica a un nuevo nivel. En el gigante asiático, los robots también van a la escuela, donde son entrenados por jóvenes ingenieros para aprender a realizar desde actividades cotidianas, como limpiar una casa, hasta trabajos especializados en fábricas, campos agrícolas e incluso minas, con el propósito de reducir riesgos para los seres humanos y mejorar la productividad.

Uno de los principales centros dedicados a esta tarea es la Base Nacional de Ensayos Piloto para Aplicaciones de Inteligencia Artificial, ubicada en la ciudad de Hangzhou. Inaugurada en 2024, esta institución cuenta actualmente con instalaciones especializadas donde más de 100 robots, pertenecientes a 10 empresas privadas, son sometidos a pruebas y procesos de aprendizaje en más de 30 escenarios diferentes.

Durante su entrenamiento, las máquinas aprenden a caminar, manipular objetos, abrir y cerrar puertas y ejecutar distintas actividades mediante algoritmos y sistemas de inteligencia artificial. Cuando un robot comete errores o no consigue completar una tarea, los ingenieros modifican su programación hasta alcanzar el resultado esperado.

Tian Hao, representante de la Base de Ensayos, explicó que el objetivo es desarrollar robots capaces de realizar labores repetitivas en fábricas, encargarse de la limpieza de los hogares e incluso apoyar en el cuidado de adultos mayores y pacientes que requieren medicamentos en horarios específicos.

Este avance forma parte de la apuesta de China por consolidarse como líder mundial en robótica. De acuerdo con los datos citados en la información, durante el primer semestre del año el país fabricó más de 40 mil unidades, equivalentes al 97 por ciento de la producción mundial, además de desarrollar más de 400 modelos de robots humanoides.

Universidades impulsan a los nuevos emprendedores

El desarrollo tecnológico también se extiende a las instituciones educativas. En la Universidad de Zhejiang, estudiantes reciben formación especializada para diseñar, programar y construir sus propios robots, utilizando simuladores y herramientas de inteligencia artificial.

Wu Lijuan, subdirectora del Centro de Aprendizaje del Futuro de esta universidad, destacó que la intención es que los jóvenes pasen de ser simples lectores de tecnología a convertirse en innovadores capaces de desarrollar sus propios proyectos y empresas.

Como resultado de esta preparación, algunos estudiantes han conseguido crear equipos que ya se comercializan en otros países. Un ejemplo es un robot pianista de segunda generación que actualmente realiza presentaciones musicales en Corea del Sur.

La especialista explicó que el desarrollo de estas máquinas ha evolucionado desde la capacidad de movimiento hasta la incorporación del lenguaje y la lógica, herramientas que les permiten comprender instrucciones, comunicarse y abordar diferentes temas en varios idiomas.

Robots que acompañan y ayudan a las personas

Otro de los campos de desarrollo es la creación de robots de acompañamiento, diseñados como mascotas para niños. Aunque algunos todavía no pueden hablar, tienen la capacidad de seguir a los pequeños y ofrecerles compañía cuando no hay otras personas cerca.

Sobre la posibilidad de que las máquinas desarrollen pensamientos propios y tomen decisiones de manera independiente, Wu Lijuan señaló que todavía se trata de un escenario lejano. Actualmente, los robots humanoides operan bajo el control humano y están diseñados para contribuir al bienestar de las personas.

La especialista consideró que la robótica aún se encuentra en una etapa inicial, pese al rápido crecimiento que ha experimentado durante los últimos años.

La automatización transforma la industria china

El avance de esta tecnología también se refleja en las grandes empresas manufactureras. Un ejemplo es el Grupo Consinee, ubicado en Ningbo, dedicado a la producción de hilos de cachemira para prendas de vestir de alta gama.

La compañía incorporó un programa de automatización en 2021, con el que consiguió elevar la calidad de sus productos del 80 al 99 por ciento y reducir sus tiempos de entrega de 60 a 21 días.

Su presidente, Xue Zhengli, explicó que las máquinas trabajan las 24 horas del día sin necesidad de iluminación ni presencia permanente de trabajadores. Los sistemas automatizados participan en todo el proceso, desde la selección de la materia prima y la aplicación del color hasta el hilado y el embalaje.

Actualmente, la empresa produce alrededor de 10 mil toneladas de hilo al año, de las cuales el 80 por ciento se destina a mercados internacionales.

Con centros de entrenamiento, universidades especializadas y fábricas automatizadas, China busca acelerar la incorporación de robots en prácticamente todos los sectores productivos. Aunque todavía existen desafíos tecnológicos, el país apuesta por una nueva generación de máquinas capaces de trabajar, aprender y colaborar con los seres humanos en actividades cada vez más complejas.