Google defendió este viernes ante un tribunal de Estados Unidos su derecho a conservar su navegador Chrome, en medio de una demanda antimonopolio presentada por el gobierno federal por presuntas prácticas anticompetitivas en el mercado de las búsquedas en línea.

Durante la audiencia final del proceso, los abogados de Google instaron al juez federal Amit Mehta a rechazar la propuesta del Departamento de Justicia (DOJ), que busca obligar a la empresa a deshacerse de Chrome como medida para frenar su dominio en el sector. El gobierno argumenta que el avance de la inteligencia artificial podría intensificar aún más el poder de la compañía en el mercado.

El caso, uno de los más importantes en materia de competencia tecnológica en los últimos años, también cuestiona los acuerdos de Google con fabricantes como Apple y Samsung para que su motor de búsqueda sea el predeterminado en sus dispositivos. El DOJ sostiene que estas alianzas han limitado la competencia y han reforzado la posición dominante de Google.

John Schmidtlein, abogado de Google, aseguró al tribunal que no se han presentado pruebas concluyentes de que los usuarios hubieran elegido otro motor de búsqueda si estos acuerdos no existieran. Citó como ejemplo el caso de Verizon, que instaló Chrome en sus dispositivos móviles pese a ser propietario de Yahoo! y no tener compromisos contractuales con Google.

“Ninguno de los cerca de 100 testigos dijo: ‘Si hubiera tenido más flexibilidad, habría instalado Bing’”, afirmó Schmidtlein, en referencia al navegador de Microsoft.

En respuesta, el abogado del DOJ, David Dahlquist, afirmó que incluso Apple solicitó reiteradamente más libertad para modificar las opciones predeterminadas, pero Google se negó a otorgarla, a pesar de los miles de millones de dólares que pagó para asegurar esa posición.

El Departamento de Justicia también dejó abierta la posibilidad de forzar a Google a vender Android, su sistema operativo móvil, como parte de los “resarcimientos” que el juez Mehta está evaluando.

El juicio, que incluyó tres semanas de testimonios y alegatos finales, podría tener consecuencias significativas para el futuro del ecosistema digital y la forma en que las grandes tecnológicas operan en los Estados Unidos.