Un hallazgo astronómico sin precedentes ha revelado una estrella que se comporta de manera completamente distinta a cualquier otra observada hasta ahora. Este objeto celeste, ubicado a unos 15,000 años luz de la Tierra en la constelación de Scutum, emite destellos regulares cada 44 minutos tanto en ondas de radio como en rayos X, lo que lo convierte en un miembro exótico de una clase de estrellas descubierta hace apenas tres años.
El fenómeno fue identificado por un equipo internacional de astrónomos, que utilizaron datos del observatorio espacial de rayos X Chandra de la NASA, el telescopio ASKAP en Australia y otros instrumentos. Según los expertos, esta estrella pertenece a la clase de “transitorios de radio de periodo largo”, objetos conocidos por emitir brillantes estallidos de ondas de radio a intervalos de minutos u horas. A diferencia de los púlsares, cuyos destellos ocurren en milisegundos o segundos, este objeto tiene un ciclo mucho más lento.
Sin embargo, lo que lo hace realmente único es su emisión simultánea de rayos X, algo nunca antes registrado en este tipo de objetos. “Qué son estos objetos y cómo generan sus inusuales señales sigue siendo un misterio”, afirmó Ziteng Wang, astrónomo de la Universidad de Curtin (Australia) y autor principal del estudio publicado en la revista Nature.
Una de las hipótesis es que podría tratarse de un magnetar, una estrella de neutrones con un campo magnético extremadamente fuerte, o bien una enana blanca —el núcleo denso de una estrella muerta— orbitando rápidamente a una estrella compañera en un sistema binario. Pero, según Wang, ninguna de estas teorías explica por completo todas las características observadas.
La astrofísica Nanda Rea, del Instituto de Ciencias del Espacio en Barcelona, destacó que aunque otros objetos similares han mostrado señales de radio, este es el primero que también emite rayos X. “Todavía podemos detectarlo en radio, pero mucho más débil”, añadió.
Uno de los momentos más llamativos del estudio fue cuando el telescopio Chandra detectó por casualidad los rayos X mientras observaba otra región del cielo. “Fue un golpe de suerte. Una coincidencia así es muy rara, como encontrar una aguja en un pajar”, comentó Wang.
El objeto mostró un comportamiento altamente variable: no emitía ondas de radio antes de noviembre de 2023, y para febrero de 2024 se volvió “extremadamente brillante”. Menos de 30 objetos en el cielo han alcanzado un brillo semejante en ondas de radio.
Este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre la evolución estelar y los procesos extremos que ocurren en los confines del universo. Para los astrónomos, se trata de una oportunidad excepcional para entender un tipo de estrella que hasta ahora era desconocida.







