Los Ángeles, EE.UU. – El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de miles de efectivos militares en Los Ángeles tras las crecientes protestas contra su política migratoria, calificando los disturbios como una “invasión extranjera”. La medida ha provocado una fuerte respuesta del gobierno de California, que acusa a Trump de abuso de poder y de agravar una situación ya tensa.
Desde Fort Bragg, en Carolina del Norte, donde encabezó un acto conmemorativo por el 250 aniversario del Ejército de Estados Unidos ante miles de soldados, el mandatario justificó la movilización militar señalando que es necesaria para proteger propiedades y personal federal. “No permitiremos que una ciudad estadounidense sea invadida y conquistada por un enemigo extranjero”, declaró el presidente ante los uniformados.
El despliegue incluye 700 infantes de marina y cerca de 4.000 miembros de la Guardia Nacional, a pesar de las objeciones del gobierno estatal californiano, liderado por el Partido Demócrata, que considera que esta respuesta es innecesaria y provocadora.
Las protestas, que comenzaron el viernes, han sido una respuesta directa a las redadas migratorias en el sur de California, generando enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En sus declaraciones, Trump acusó a los manifestantes de portar banderas extranjeras y de intentar socavar la soberanía nacional.
El presidente también advirtió que habrá una “fuerte respuesta” a quienes intenten manifestarse durante el desfile militar programado para este sábado en Washington, que coincidirá con su cumpleaños número 79. Según el FBI y el Departamento de Policía Metropolitana, no existen amenazas creíbles contra el evento.
Estas celebraciones patrióticas, que incluyen desfiles, demostraciones militares y exhibiciones de armamento, se alinean con el discurso de Trump de “ley y orden” y su estilo político marcado por la exaltación de las fuerzas armadas.






