Washington, 9 de julio de 2025 — Estados Unidos vive su mayor brote de sarampión en 33 años, con 1,288 casos confirmados en lo que va del año, informó el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta cifra supera incluso los 1,274 contagios registrados en 2019 y marca el nivel más alto desde 1992.
El epicentro del brote es el estado de Texas, donde se han detectado más de 750 casos, seguido por Nuevo México y Kansas. Según el CDC, el brote se originó en una comunidad menonita con bajas tasas de vacunación y actualmente se han identificado 27 brotes activos en 39 jurisdicciones del país, una cifra preocupante frente a los 16 brotes registrados en 2024.
La situación pone en riesgo el estatus de “eliminación del sarampión” que EE.UU. logró en el año 2000. Si la transmisión del virus persiste durante 12 meses consecutivos, el país podría perder esta clasificación.
Alarma por baja cobertura de vacunación
El brote ha revelado un desplome en la cobertura vacunal. El 92 % de los infectados no estaban vacunados o no tenían su estatus de vacunación confirmado. Solo un 4 % había recibido una dosis de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola), y otro 4 % contaba con el esquema completo de dos dosis.
La cobertura de vacunación infantil, que alcanzaba el 95 % en 2019-2020, cayó al 92.7 % en el ciclo escolar 2023–2024, por debajo del umbral mínimo del 95 % necesario para mantener la inmunidad comunitaria.
Consecuencias mortales y complicaciones graves
Hasta la fecha, el brote ha causado tres muertes: dos menores en Texas y un adulto en Nuevo México, las primeras víctimas fatales por sarampión en EE.UU. desde 2015. Además, al menos 160 personas han sido hospitalizadas, la mayoría niños pequeños y personas inmunodeprimidas.
“Estamos viendo complicaciones como neumonía, encefalitis y hospitalizaciones prolongadas, muchas de ellas evitables con vacunación”, alertó el epidemiólogo Peter Hotez.
Factores que alimentan el resurgimiento
Autoridades y expertos coinciden en que el aumento de casos responde a varios factores:
- Bajas tasas de vacunación en comunidades religiosas cerradas, como menonitas y algunos grupos judíos ortodoxos.
- Difusión de desinformación antivacunas por figuras públicas como Robert F. Kennedy Jr.
- Interrupciones en servicios de salud tras la pandemia de COVID-19.
- Aumento de viajes internacionales y brotes en países vecinos como México y Canadá.
“El sarampión no respeta fronteras ni creencias. Si bajamos la guardia, volveremos a las cifras de antes del año 2000”, advirtió el doctor José Romero, exdirector interino del CDC.
Llamado urgente a reforzar la vacunación
Ante esta crisis, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., en coordinación con el CDC, ha intensificado las campañas de inmunización y enviado vacunas, personal médico y pruebas de laboratorio a las zonas más afectadas.
“La vacuna MMR ofrece una protección del 93 % con una dosis y del 97 % con dos. El momento de actuar es ahora. Si no controlamos la transmisión, podríamos perder décadas de avances”, concluyó la doctora Demetre Daskalakis, directora de la División de Enfermedades Inmunoprevenibles del CDC.





