Una sorprendente revelación ha reavivado la polémica en torno a las conexiones entre el expresidente de Estados Unidos Donald Trump y el difunto financiero Jeffrey Epstein. Según el periodista y biógrafo Michael Wolff, ambos hombres habrían compartido un inusual objetivo durante la década de los 90: conquistar a la princesa Diana de Gales.

La información fue difundida en el podcast Inside Trump’s Head, producido por The Daily Beast, donde Wolff afirmó que tanto Trump como Epstein buscaban acercarse a Lady Di no por interés romántico, sino como una estrategia para ascender en los círculos sociales más exclusivos del mundo.

“Trump y Epstein compitieron. ¿Quién sería el primero en acostarse con la princesa Diana?”, aseguró Wolff en conversación con la periodista Joanna Coles, añadiendo que ambos entendían las relaciones como oportunidades para obtener algo a cambio.

Interés polémico y comportamiento incómodo

Aunque no existen pruebas concretas sobre una “apuesta” entre ambos hombres, la sola insinuación ha causado revuelo, sobre todo en un contexto político sensible para Trump. La relación entre el exmandatario y Epstein ha sido objeto de múltiples controversias, y estas nuevas afirmaciones solo refuerzan el debate.

El interés de Trump por Lady Di no es nuevo. En entrevistas pasadas, como en The Howard Stern Show, el magnate aseguró que podría haber tenido una relación íntima con Diana y no dudó en hacer comentarios despectivos hacia ella, describiéndola incluso como “loca”.

Por su parte, la periodista británica Selina Scott, amiga cercana de la princesa, reveló en 2015 que Diana se sentía incómoda con el interés del empresario. Según Scott, Trump le enviaba grandes ramos de flores al Palacio de Kensington, un gesto que la princesa interpretaba más como acoso que como cortesía.

La respuesta de Trump

En años recientes, Trump ha intentado distanciarse de esas versiones. En una entrevista con Good Morning Britain, negó cualquier tipo de interés romántico en Lady Di:

“La conocí una vez en Nueva York. Hicimos fila para el tren y nos dimos la mano. Fue la única vez que la vi. Me pareció encantadora, pero no me interesaba en ese aspecto”, declaró.

No obstante, las declaraciones pasadas y los testimonios cercanos a la princesa alimentan la percepción de que tanto Trump como Epstein vieron en Diana una figura a conquistar, más por estatus que por sentimientos reales.

Este episodio subraya una vez más cómo la figura de la princesa Diana fue objeto de una atención no deseada durante su vida, rodeada de obsesiones e intereses ajenos a su voluntad.