Una reciente investigación presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC 2025) ha revelado que la vacuna contra el herpes zóster no solo protege contra esta dolorosa enfermedad, sino que también podría reducir significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares graves, como infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

El estudio analizó a más de un millón de adultos mayores de 50 años en Estados Unidos, Europa y Asia, y encontró que aquellos que recibieron la vacuna Shingrix presentaron:

  • Un 17 % menos de riesgo de infarto de miocardio.
  • Un 20 % menos de riesgo de accidente cerebrovascular.
  • Más del 25 % menos de riesgo de herpes zóster oftálmico.

¿Por qué esta vacuna protege también al corazón?

El herpes zóster, conocido también como culebrilla, es causado por la reactivación del virus de la varicela-zóster, que permanece latente en los nervios tras la infancia. Esta reactivación genera una respuesta inflamatoria que, según estudios recientes, puede dañar las arterias y aumentar el riesgo de coágulos, infartos y derrames cerebrales.

La vacuna Shingrix, al prevenir el brote del virus y reducir la inflamación sistémica, podría ofrecer una protección cardiovascular indirecta, especialmente en personas mayores y en quienes tienen enfermedades como hipertensión, diabetes o colesterol alto.

¿Quiénes se benefician más?

  • Adultos mayores de 50 años.
  • Pacientes con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión.
  • Personas que ya han sufrido un infarto o derrame cerebral.

Los investigadores señalan que estos resultados abren la puerta a considerar la vacuna contra el herpes zóster como parte de las estrategias de prevención cardiovascular en poblaciones de riesgo.

¿Sustituye a los cuidados cardiacos?

No. La vacuna debe ser vista como un complemento dentro de una estrategia de salud integral, que incluye:

  • Alimentación saludable.
  • Ejercicio regular.
  • Control de la presión arterial, glucosa y colesterol.
  • Evitar el tabaco.

Preguntas frecuentes

  • ¿Quiénes deben vacunarse? Adultos de 50 años o más, incluso si ya tuvieron herpes zóster.
  • ¿Cuántas dosis se aplican? Dos dosis, con un intervalo de 2 a 6 meses.
  • ¿Tiene efectos secundarios? Leves, como dolor en el brazo, fiebre o fatiga temporal.
  • ¿Protege totalmente? No al 100 %, pero reduce en más del 90 % el riesgo de padecer la enfermedad y sus complicaciones.

Conclusión

La vacuna contra el herpes zóster podría convertirse en un aliado inesperado en la prevención de enfermedades cardiovasculares en adultos mayores. Como siempre, la decisión de vacunarse debe tomarse en conjunto con un profesional de la salud, evaluando riesgos y beneficios personales.