En un acto realizado en la Oficina Oval, el presidente Donald Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas, entre las que destaca la polémica decisión de renombrar al Departamento de Defensa como el “Departamento de Guerra”, recuperando así su nombre original anterior a 1947.

Durante la ceremonia, Trump justificó el cambio alegando que llamar “Departamento de Defensa” al Pentágono era una muestra de “debilidad” y lo calificó como un ejemplo del pensamiento “woke” que, según él, ha debilitado el carácter militar de Estados Unidos. “Ganamos la Primera Guerra Mundial. Ganamos la Segunda Guerra Mundial. Ganamos todo lo anterior y en el medio, y luego decidimos volvernos woke y cambiar el nombre a Departamento de Defensa”, declaró el mandatario.

La firma de la orden estuvo acompañada por el secretario Pete Hegseth, quien subrayó que no se trata solo de un cambio simbólico, sino de una restauración del “ethos guerrero” del ejército estadounidense. “Queremos cultivar guerreros en nuestras filas”, afirmó, rescatando el lema que ahora acompañará al nuevo Departamento de Guerra: “Paz a través de la fuerza”.

También firmó dos órdenes adicionales

Además del controvertido renombramiento, Trump firmó otras dos órdenes ejecutivas. La primera busca facilitar el acceso a la vivienda para los ciudadanos estadounidenses. Durante ese momento, el presidente protagonizó un curioso incidente al confundir una bandera obsequiada con una cobija.

La tercera orden estuvo centrada en los rehenes estadounidenses en el extranjero. Según la Casa Blanca, durante la administración actual se ha logrado la liberación de 72 ciudadanos estadounidenses capturados en conflictos internacionales.

Cambios inmediatos en redes sociales

Minutos después de la firma, las redes sociales oficiales del Pentágono fueron actualizadas para reflejar el nuevo nombre. La cuenta en X (antes Twitter) ahora aparece como @DeptofWar, aunque el logotipo aún muestra el escudo del anterior Departamento de Defensa.

Con esta decisión, Trump alcanza su orden ejecutiva número 200 en apenas 228 días de mandato, marcando así otro capítulo controvertido en su segundo período presidencial.