Los astrónomos explicaron que a este agujero negro es un objeto de una masa calculada en 1.6 millones de veces la del Sol.
Un equipo internacional de astrónomos descubrió un agujero negro que existía cuando el universo tenía apenas 400 millones de años, por lo cual lo cosideran el más ‘antiguo.
El descubrimiento hace retroceder “unos 200 millones de años” lo que se conocía hasta ahora, dijo Jan Scholtz, un astrofísico en el Instituto de Cosmología Kavli de la universidad británica de Cambridge.
La existencia de este agujero negro tan antiguo, en el periodo de juventud del universo, hace más de 13 mil millones de años, “alimentará una nueva generación de modelos teóricos“, agregó Scholtz, coautor del estudio aparecido en la revista Nature.
Los astrónomos explicaron que a este agujero negro es un objeto de una masa calculada en 1.6 millones de veces la del Sol. Es invisible, como todos los agujeros negros, y absorbe la materia circundante emitiendo en su periferia una gigantesca cantidad de luz.
Los teóricos avanzan la idea que ya nació “grande”, a partir de la explosión de una estrella supermasiva agonizante o de la concentración rápida de una nube de gas densa, sin pasar por la fase de formación de estrellas.
Una vez nació, el agujero negro de la galazia GN-z11 se habría rellenado del gas que lo rodeaba para crecer rápidamente y de manera fácil porque “las observaciones parecen indicar una fuerte densidad de ese gas”, según Charlot.
El estudio de Nature “no descarta ninguna de estas hipótesis”, según Stan Scholtz, que espera que las capacidades de observación excepcionales del telescopio James Webb aporten más información.
“Se puede esperar la detección de otros agujeros negros (antiguos) cuando acumulemos un mayor número de observaciones profundas de más amplias porciones del cielo”, señala el astrofísico.
¿Qué es un agujero negro?
Los agujeros negros, verdaderos titanes cósmicos, son uno de los enigmas más intrigantes. Estos ‘monstruos’ gravitacionales son regiones del espacio-tiempo donde la fuerza de gravedad es tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar.
Los agujeros negros nacen de la implosión de estrellas masivas al final de sus vidas. Su estructura se caracteriza por el horizonte de eventos, una frontera invisible que marca el punto de no retorno. Más allá de este límite, la gravedad es tan descomunal que incluso las partículas de luz quedan atrapadas.
Los científicos utilizan potentes observatorios y tecnologías avanzadas para estudiar estos monstruos oscuros, desentrañando sus secretos y explorando su impacto en la evolución cósmica.






