Un estudio encabezado por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard reveló que pasar muchas horas sentado incrementa el riesgo de morir por cáncer, incluso en personas que realizan ejercicio de forma regular.

La investigación, liderada por la epidemióloga Ziyi Zhou y publicada en la revista científica PLOS Medicine, siguió durante más de 12 años a 91 mil 292 adultos para analizar la relación entre el tiempo sedentario y la mortalidad por enfermedades oncológicas.

Para obtener datos precisos, los participantes utilizaron un acelerómetro en la muñeca durante siete días, lo que permitió medir minuto a minuto el tiempo que permanecían sentados, en movimiento o dormidos. Además, los investigadores emplearon un algoritmo de aprendizaje automático conocido como “bosque aleatorio” para distinguir los periodos de sedentarismo y actividad física.

Los resultados muestran que por cada hora adicional que una persona permanece sentada, el riesgo de morir por cáncer aumenta entre un 9 y un 10 por ciento. Los especialistas señalan que este riesgo es acumulativo y se mantiene incluso después de considerar factores como edad, nivel educativo, ingresos y otros hábitos de vida.

El estudio también encontró que sustituir una hora diaria de sedentarismo por actividad física ligera, como caminar lentamente, realizar tareas domésticas o mantenerse de pie, puede reducir hasta en un 12 por ciento el riesgo de mortalidad por cáncer. Asimismo, realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada, como caminar a paso rápido o andar en bicicleta, disminuye el riesgo en un 8 por ciento.

Uno de los hallazgos más relevantes indica que interrumpir el tiempo sentado con pausas activas cada hora puede reducir el riesgo de muerte por cáncer hasta en un 19 por ciento. Estas pausas pueden consistir en levantarse, estirarse, caminar unos minutos o realizar movimientos articulares breves.

Los investigadores advierten que una sesión de ejercicio ocasional no compensa los efectos negativos de permanecer sentado durante más de diez horas al día. Por ello, recomiendan incorporar movimiento frecuente a la rutina diaria mediante pausas activas, caminatas, actividades domésticas y cumplir con al menos 150 minutos de ejercicio semanal.

Aunque el estudio no demuestra una relación de causa y efecto, sí aporta evidencia sólida sobre la asociación entre el sedentarismo y la mortalidad por cáncer. Los autores consideran necesario continuar investigando los mecanismos biológicos que explican esta relación y replicar los hallazgos en otras poblaciones.

La evidencia disponible refuerza la importancia de reducir los periodos prolongados de inactividad y promover un estilo de vida más activo como parte de las estrategias para proteger la salud y disminuir el riesgo de enfermedades crónicas.