La también llamada fruta del dragón destaca por su contenido de fibra, minerales, antioxidantes y vitamina C. Además, en México existen más de 200 híbridos de esta planta, que también puede aprovecharse para preparar aguas frescas, paletas, yogures y mermeladas.
La pitahaya se ha convertido en una de las frutas mexicanas que más llaman la atención por su particular apariencia y su contenido nutricional. De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), esta fruta es baja en calorías y contiene fibra, vitamina C, hierro, magnesio y calcio, entre otros nutrientes.
Su consumo puede formar parte de una alimentación equilibrada. La fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a prolongar la sensación de saciedad, mientras que la vitamina C contribuye al funcionamiento del sistema inmunológico y favorece la absorción del hierro.
La pitahaya también aporta hierro, un mineral necesario para la producción de glóbulos rojos, y magnesio, que participa en diversas funciones musculares y nerviosas. El calcio, por su parte, es fundamental para el mantenimiento de huesos y dientes.
Una fruta que se aprovecha casi por completo
Además de su pulpa, otras partes de la pitahaya pueden utilizarse. Sus semillas contienen ácidos grasos como omega-3, relacionados con la salud cardiovascular y procesos inflamatorios. La cáscara, en tanto, contiene compuestos antioxidantes.

Estos antioxidantes están relacionados con la protección de las células frente al estrés oxidativo y con procesos involucrados en la producción natural de colágeno, proteína fundamental para la piel y otros tejidos.
La pitahaya también contiene boro, mineral que participa en el metabolismo del calcio y la vitamina D.
México cuenta con numerosas variedades
México es uno de los países productores de pitahaya y cuenta con una amplia diversidad de esta planta. Según la SADER, existen más de 200 híbridos, entre los que se encuentran la Undatus blanca, Undatus roja, Rosa Mexicana, Esmeralda y Australiana.
La fruta puede consumirse fresca, pero también es utilizada para elaborar diferentes productos, como aguas frescas, paletas heladas, yogures, gelatinas, mermeladas e incluso algunas preparaciones saladas.
Las flores de la planta también son comestibles. Sin embargo, deben aprovecharse prácticamente el mismo día en que abren, debido a que su duración es de apenas unas horas.
¿Cómo preparar agua de pitahaya?
Una opción sencilla para consumir esta fruta durante el verano es preparar agua fresca.
Para cuatro porciones se necesitan dos pitahayas medianas, un litro y medio de agua fría, tres cucharadas de azúcar o miel de agave y el jugo de un limón.
Primero se extrae la pulpa de las pitahayas y se licúa con un vaso de agua. Después se cuela y se mezcla con el resto del líquido. Finalmente se incorpora el endulzante y el jugo de limón. Puede servirse con hielo y acompañarse con hojas de menta o una rodaja de pepino.
La pitahaya también puede utilizarse en postres fríos, como nieves y gelatinas. Su variedad roja, además, aporta un color rosa intenso que permite dar una apariencia llamativa a las preparaciones sin recurrir necesariamente a colorantes artificiales.
Más allá de su aspecto exótico, la pitahaya representa una alternativa de fruta fresca con diversos nutrientes y múltiples posibilidades gastronómicas, además de formar parte de la diversidad agrícola que existe en México.





