Estados Unidos ha reforzado su cooperación militar con varios países de América Latina bajo el argumento de combatir al narcotráfico, mientras crecen las alertas sobre posibles afectaciones a la soberanía de la región.

Por: Redacción

Tepic, Nayarit; martes 18 de agosto de 2026.— Estados Unidos ha incrementado su cooperación y presencia militar en distintos países de América Latina y el Caribe bajo el argumento de combatir al narcotráfico y otras amenazas a su seguridad nacional, una estrategia que ha generado cuestionamientos sobre sus posibles efectos en la soberanía de las naciones de la región, de acuerdo con un análisis publicado por RT.

La publicación señala que la administración del presidente Donald Trump ha colocado nuevamente a América Latina entre las prioridades de su política exterior. La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, publicada en diciembre pasado, plantea reafirmar la aplicación de la Doctrina Monroe y recuperar la preeminencia de Washington en el hemisferio occidental.

Una de las principales herramientas de esta estrategia ha sido el combate al denominado “narcoterrorismo”, concepto utilizado por el gobierno estadounidense para referirse a organizaciones relacionadas con el narcotráfico y otras actividades consideradas amenazas para su seguridad.

Dentro de este esquema fue creada en marzo la alianza denominada “Escudo de las Américas”, cuyo objetivo declarado es enfrentar mediante cooperación militar las amenazas regionales, principalmente las relacionadas con los cárteles de la droga. Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago se sumaron inicialmente, mientras que Colombia se incorporó posteriormente.

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó recientemente desde Panamá sobre operaciones y acuerdos de cooperación con distintos países latinoamericanos. En el caso de Colombia, se anunció la intención de realizar operaciones militares conjuntas contra organizaciones consideradas terroristas, aunque la posibilidad de desplegar tropas extranjeras en territorio colombiano está sujeta a disposiciones legales internas.

Hegseth también afirmó que Honduras y Guatemala solicitaron cooperación estadounidense para realizar operaciones contra redes dedicadas al tráfico de drogas. En Honduras, el jefe de las Fuerzas Armadas, Héctor Valerio, señaló en julio que existe diálogo sobre el tema y que corresponderá al presidente Nasry Asfura determinar las facultades que eventualmente podrían tener las fuerzas estadounidenses en ese país.

Respecto a Guatemala, un reporte de The New York Times señaló previamente la existencia de un acuerdo que permitiría acciones militares estadounidenses; sin embargo, el Gobierno guatemalteco negó haber autorizado operaciones militares extranjeras. La administración reconoció únicamente haber solicitado cooperación de Estados Unidos para operaciones encabezadas por las propias fuerzas de seguridad de Guatemala contra organizaciones del narcotráfico.

La presencia estadounidense también se ha extendido a otros países. Según el reporte, República Dominicana permitió el uso de una base militar por tropas de Estados Unidos en noviembre de 2025, mientras que Panamá recibió efectivos estadounidenses para entrenamientos y Trinidad y Tobago autorizó la presencia de un buque militar frente a las costas venezolanas.

México, en cambio, se mantiene fuera del denominado “Escudo de las Américas”. El artículo señala que Trump ha planteado a la presidenta Claudia Sheinbaum la posibilidad de permitir la presencia de tropas estadounidenses para combatir a los cárteles, propuesta que la mandataria mexicana ha rechazado, al sostener que la cooperación bilateral debe respetar la soberanía nacional.

El análisis advierte que la expansión de las operaciones conjuntas y de la presencia militar estadounidense ha abierto un debate sobre hasta dónde puede llegar la cooperación internacional contra el crimen organizado sin afectar la autonomía y soberanía de los países latinoamericanos.