La nueva producción de Warner Bros. apuesta por la polémica en su campaña de promoción y presenta opiniones encontradas bajo el lema “misma película, distinta verdad”.

La película Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Tom Cruise, ha generado opiniones divididas entre los críticos antes de su estreno en cines. Ante esta recepción, Warner Bros. decidió convertir la controversia en parte central de su estrategia publicitaria e invitó al público a formar su propia opinión sobre el filme.

El estudio lanzó una campaña en la que contrapone calificativos positivos y negativos de distintos especialistas, acompañados por la frase “misma película, distinta verdad”. La estrategia busca destacar la marcada diferencia entre las reseñas y generar conversación alrededor de la producción.

Actualmente, Digger registra un 52% de aprobación en Rotten Tomatoes y una puntuación de 44 sobre 100 en Metacritic, cifras que reflejan una recepción crítica dividida y que, según los datos proporcionados, representan la valoración más baja para una película dirigida por Iñárritu.

Una historia de desastre ambiental

En la película, Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un poderoso magnate petrolero cuya búsqueda de nuevos recursos desencadena una catástrofe ambiental. La explotación provoca que un gigantesco bloque de hielo se desprenda de Groenlandia y amenace al continente europeo.

Ante la crisis, el personaje intenta convencer al mundo de que puede solucionar el desastre que él mismo provocó. El elenco también incluye a Riz Ahmed, John Goodman y Sandra Hüller.

Una campaña que convierte las críticas en publicidad

En lugar de ocultar las opiniones negativas, Warner Bros. decidió mostrarlas junto a los comentarios favorables. De esta manera, la campaña utiliza la discrepancia entre los críticos como un elemento de promoción y plantea al espectador la posibilidad de sacar sus propias conclusiones.

Las opiniones publicadas hasta ahora reflejan precisamente esa división. Robbie Collin calificó la producción como “la película más chiflada del año”, mientras que Clarisse Loughrey la describió de manera mucho menos entusiasta.

En el otro extremo, Jacob Stolworthy destacó que la película representa un “gran golpe” que consiguió llamar poderosamente su atención y sostuvo que la producción se sostiene por sus propios méritos.

Por su parte, Owen Gleiberman la definió como una experiencia “atrevida, en tu cara, aventurera y estrafalaria”.

La recepción contrastante mantiene a Digger en el centro de la conversación cinematográfica y pone nuevamente a Tom Cruise frente a un personaje alejado de los grandes espectáculos de acción que han marcado buena parte de su carrera reciente.

Con una campaña que reconoce abiertamente la división de opiniones, Warner Bros. apuesta a que el debate entre los críticos despierte la curiosidad del público. El mensaje es claro: la película puede generar opiniones muy diferentes y ahora corresponde a los espectadores decidir qué piensan de ella.