Detrimento de algunas notas periodísticas

Por Sergio Mejía Cano

Una reflexión de la vieja guardia de lectores de periódicos coincide en cómo ha demeritado en los últimos años la nota periodística; y si bien ya casi no se ven ediciones impresas, las notas escuetas que hoy suman la mayoría de ellas, se dan en los portales de internet a los que se han trasladado muchos medios periodísticos. Hoy en día hay más profundidad en una información en las redes sociales que en los que dependen de los medios impresos de antaño.

Algo muy significante se da sobre todo en la nota roja en donde lo que se informa y nada es prácticamente lo mismo por la falta de datos que formen opinión a los lectores, así como tomar cartas en el asunto del porqué sucedieron determinados hechos de accidentes o delictuosos, así como la posibilidad de poder identificar a los que se ven involucrados en varias clases de accidentes o perpetrados por la delincuencia.

No es por morbo el que se requiera más información, sino que anteriormente muchas de las noticias periodísticas en la llamada “nota roja” sirvieron en su mayoría para identificar y denunciar a los detenidos por haber participado en otros hechos delictivos, igual al informar sobre los nombres de los accidentados para así, sus familiares se dieran cuenta de lo que les había pasado a sus parientes, conocidos o vecinos y así actuar de inmediato en su auxilio o librarlos de sus detenciones.

Ahora se dice que todo deriva por causa del Sistema Penal Acusatorio que impide dar nombres y apellidos de los involucrados; sin embargo, hay quien señala que en dicho sistema también se establece que ya una vez sentenciada y declarada culpable una persona, ya se podía publicar su imagen y nombre completo; pero ni así se dan a conocer los generales de quien ya fue sentenciado y encerrado.

Queda claro que este sistema penal acusatorio ha servido más para que haya más impunidad, pues al ocultar la identidad de una persona, así haya sido detenida en flagrancia o con claras evidencias de haber sido visto cometer algún hecho delictivo o lesionar a otras personas o haber causado un accidente vehicular, al cubrir su identidad se presta a que, en caso de ser alguien con influencias o ser familiar de algún personaje de la política o del mundo empresarial o ser amigo de gente poderosa, la pueda librar sin pagar su delito y así pueda causar otros daños más al quedar impune y no haber sido encarcelado el causante de algún hecho de sangre o de simples daños materiales.

Hoy en día se informa de un accidente de tránsito sin que se ahonde de dónde a dónde circulaban él o los vehículos involucrados, quién iba al volante, cómo y por qué fue el accidente, quién se le atravesó a quién; si hubo huellas de frenado y si las hay, cuáles son las de más longitud o si el golpe fue sin haber frenado, etcétera.

Lo mismo sucede en accidentes en carretera, pues ahora al leer una nota sobre un accidente queda mucha duda de cómo y por qué sucedió el accidente; insisto, no por morbo, sino para que la información sirva como enseñanza de lo que no se debe hacer al conducir un vehículo. Se debería informar qué dirección llevaban los vehículos involucrados, si el accidente fue choque, rozamiento o por alcance; la identidad de los accidentados en lo que sea posible si es que un reportero llega antes que las autoridades y ya no les permitan a los reporteros acercarse a las víctimas.

Según comentan algunas personas versadas en medios de comunicación, hoy en día muchos de los reporteros de la nota roja se atienen únicamente a los boletines que les hacen llegar las autoridades correspondientes y publican solamente lo que dice determinado boletín; y también, que ahora algunos reporteros llegan al lugar de un accidente hasta cuando las mismas autoridades les informan del hecho.

Si hoy en día en las redes sociales aparecen videos y fotografías de accidentes, así como de los lesionados o fallecidos se debe a que la mayoría de la gente porta teléfonos móviles con cámara, por lo que si están cerca y son testigos de un hecho delictuoso o iban circulando detrás o delante de donde sucede un choque o atropellamiento, es obvio que con su teléfono graben o tomen foros y posteriormente las suban a sus redes; pero que sean imágenes por parte de las autoridades, ya nada se parece a como aquella publicación que se denominaba “Alarma” en donde sin ningún pudor se publicaban fotos de descabezados, mutilados, destripados, etcétera.

Claro que no se pretende que se llegue a lo mismo de amarillismo, sino a información más veraz.

Sea pues. Vale.

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