La aplicación de la IA podría cambiar radicalmente el panorama del vino, desde la detección de fraudes hasta la mejora de las mezclas.

Investigadores han utilizado la inteligencia artificial (IA) para desenmascarar posibles fraudes en la industria del vino al rastrear su autenticidad hasta los viñedos de origen. Este algoritmo, entrenado para analizar diferencias químicas sutiles, podría poner fin a los engaños que a menudo se esconden detrás de las elegantes etiquetas de vino.

Los avances presentados en la revista Communications Chemistry de Nature, sugieren que la inteligencia artificial podría convertirse en una aliada poderosa para confirmar la autenticidad del vino, marcando su entrada decidida en un mercado a menudo empañado por el crimen. Los científicos han capacitado a la IA para distinguir entre vinos mediante la evaluación de la concentración de varios compuestos químicos, permitiéndole no solo identificar la región vinícola, sino también el viñedo específico de procedencia.

Alexandre Pouget, de la Universidad de Ginebra, destaca que el fraude en la industria vinícola es un problema significativo y que esta es la primera vez que se cuenta con la sensibilidad necesaria para detectar estas diferencias. La cromatografía de gases, una técnica común en laboratorios, se ha utilizado para analizar 80 vinos de siete viñedos diferentes en Burdeos con resultados prometedores.

¿Cómo opera la IA para descubrir fraudes en el vino?

La IA no se centra en compuestos individuales para diferenciar entre vinos, sino que evalúa todos los químicos detectados para determinar una firma única para cada uno. Los resultados se presentan en una cuadrícula bidimensional, donde los vinos con firmas similares se agrupan. Sorprendentemente, además de crear firmas químicas específicas, las posiciones de los grupos en la cuadrícula reflejan la ubicación geográfica de los viñedos, un avance que podría transformar la lucha contra la falsificación.

¿Qué significa este avance para el futuro del vino? La aplicación de la IA podría cambiar radicalmente el panorama del vino, desde la detección de fraudes hasta la mejora de las mezclas. Con una precisión del 99% para rastrear vinos hasta el viñedo correcto, aunque con desafíos para distinguir añadas, esta herramienta también podría ser esencial para mantener la calidad durante el proceso de vinificación. Los enólogos podrían aprovechar esta tecnología para crear mezclas de vino más económicas y de alta calidad.

En Europa, donde el vino falsificado resulta en pérdidas anuales de miles de millones, recientes casos han revelado la magnitud de las redes criminales involucradas en la industria. Condenas de bandas que pasan vino español como francés son ejemplos del impacto significativo de este tipo de fraudes.

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