Washington, D.C. – La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos impuso sanciones a varios líderes de Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa, y anunció una recompensa millonaria por dos de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Según el gobierno estadounidense, los laboratorios controlados por esta organización criminal son responsables de fabricar píldoras falsas con fentanilo, las cuales son introducidas y traficadas a territorio estadounidense. Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia del gobierno del entonces presidente Donald Trump para combatir el tráfico de drogas y frenar la crisis del fentanilo.
Recompensas de Hasta 10 Millones de Dólares
El Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció recompensas de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca al arresto o condena de Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, líderes fugitivos de Los Chapitos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó al grupo como una “facción poderosa e hiperviolenta del Cártel de Sinaloa”, al frente del tráfico de fentanilo hacia EUA. “El Tesoro está maximizando todas las herramientas disponibles para detener la crisis del fentanilo y ayudar a salvar vidas”, aseguró Bessent.
Nuevas Sanciones en Mazatlán
Las sanciones también alcanzan a una célula clave de Los Chapitos en Mazatlán, Sinaloa, liderada por Víctor Manuel Barraza Pablos, alias Barraza, identificado como jefe de plaza. Según el Departamento del Tesoro, Barraza dirige operaciones de tráfico de drogas, secuestros, extorsión, asesinatos y producción de fentanilo.
Además, se sancionó al empresario José Raúl Núñez Ríos, quien presuntamente financia las operaciones criminales de Barraza, incluyendo una guerra activa contra grupos rivales en la región. Núñez habría acumulado riqueza rápidamente y utiliza a su esposa, Sheila Paola Urías Vásquez, como prestanombres para operar múltiples negocios, incluyendo salones de belleza, spas, inmobiliarias y hoteles.
Las autoridades estadounidenses continúan con su estrategia de asfixiar financieramente a los cárteles a través de sanciones, congelamiento de activos y recompensas por información clave.






