La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 415 votos a favor, una reforma a la Ley General de Vida Silvestre que prohíbe el uso de mamíferos marinos —como delfines— para fines de entretenimiento, subsistencia o comercio. Con esta medida, también se impide su reproducción con fines no conservacionistas, se eliminan las albercas de concreto como hábitat y se exige el uso de corrales marinos.

La iniciativa, conocida como “Ley Mincho”, lleva el nombre de un delfín que en 2020 sufrió un accidente traumático durante un espectáculo, lo que generó una oleada de indignación y movilización social en defensa del bienestar animal.

Durante la discusión, la diputada Azucena Arreola Trinidad citó a la doctora Leonora Esquivel, señalando que “la defensa de los animales es la revolución moral del siglo XXI”, destacando el valor de la empatía y la justicia hacia otras especies.

Carlos Puente Salas, del PVEM, celebró la aprobación de la reforma tras 14 años de trabajo legislativo, destacando la gravedad del cautiverio al que se someten estos animales, que en libertad recorren hasta 65 km diarios en su hábitat natural. “No podemos anteponer el egoísmo humano”, declaró.

La diputada de Movimiento Ciudadano, Irais Reyes, reconoció que el dictamen original generó críticas por ambigüedades, pero aseguró que estas fueron atendidas, logrando una legislación más clara y justa. Por su parte, Ariana Rejón Lara, del PRI, consideró la reforma como un avance moral y jurídico para la relación del Estado con los animales y la biodiversidad.

Finalmente, Estefanía Gutiérrez Valtierra, del PAN, recordó el caso de Mincho y cómo su sufrimiento expuso públicamente la crueldad de estos espectáculos, impulsando una causa que hoy se concreta en ley.

La minuta, proveniente del Senado, fue enviada al Ejecutivo Federal para su promulgación.