Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han desarrollado un robot humanoide llamado OceanOne, diseñado específicamente para explorar las profundidades oceánicas, donde los humanos no pueden llegar. Esta innovadora creación representa un avance significativo en el campo de la robótica submarina, no solo por su capacidad de inmersión, sino por su habilidad de transmitir el sentido del tacto a quienes lo controlan de forma remota.

Según Oussama Khatib, director del Centro de Robótica de Stanford, OceanOne es una pieza única en el mundo, pues a diferencia de la mayoría de los robots que carecen de extremidades funcionales, esta máquina cuenta con brazos y manos articuladas que permiten una interacción más natural con el entorno marino. Gracias a una interfaz háptica, los operadores pueden “sentir” en tiempo real los objetos que el robot toca, incluso a grandes distancias.

OceanOne es la evolución de un prototipo presentado en 2016, cuando logró sumergirse 100 metros en el Mediterráneo para explorar un naufragio de 1664. Desde entonces, ha cumplido misiones en las que ha explorado aviones, embarcaciones de la Segunda Guerra Mundial y hasta un naufragio romano del año 200 d. C. En 2022, alcanzó un hito al descender hasta 852 metros de profundidad, donde colocó una placa conmemorativa en el lecho marino antes de regresar a la superficie.

Además de sus capacidades físicas, el robot puede conectarse a una embarcación en la superficie y tiene el potencial de ser controlado vía internet por usuarios remotos, abriendo nuevas posibilidades para la investigación marina global.

En paralelo, otros estudios recientes en el campo de la neurociencia han empleado resonancias magnéticas para observar los niveles de glutamato y ácido gamma-aminobutírico (GABA), dos sustancias químicas fundamentales para el aprendizaje en el cerebro. Estas investigaciones apuntan a comprender mejor los procesos neuronales que sustentan la cognición y la memoria, lo cual también podría influir en el diseño de futuras tecnologías que imiten o estimulen el aprendizaje humano.