Texas, EE. UU. – Al menos 108 personas han muerto debido a las inundaciones repentinas que azotaron el centro y sur de Texas durante el fin de semana del 4 de julio, en medio de condiciones meteorológicas extremas que aún amenazan con más lluvias torrenciales. Entre las víctimas se encuentran al menos 27 niñas y guías que se encontraban en el campamento juvenil Camp Mystic, ubicado a orillas del río Guadalupe, en el condado de Kerr, la zona más afectada.
Las autoridades locales continúan las operaciones de búsqueda y rescate. Según informó el sheriff Larry Leitha, aún hay personas desaparecidas, incluidas cinco campistas y una guía. Las lluvias intensas y los terrenos saturados han dificultado las labores de rescate, que se realizan con apoyo de helicópteros, embarcaciones y perros rastreadores.
La tragedia ha generado fuertes críticas a los sistemas de alerta, considerados insuficientes en una región conocida como el “callejón de las inundaciones repentinas”. Una petición en Change.org, impulsada por Nicole Wilson, madre que casi envía a sus hijas al campamento, pide al gobernador Greg Abbott mejorar los sistemas de alerta en el estado. “Cinco minutos de esa sirena sonando podrían haber salvado a cada uno de esos niños”, aseguró.
El presidente Donald Trump declaró zona de desastre mayor y anunció una visita al estado este viernes. A pesar de las críticas sobre recortes a agencias meteorológicas, la Casa Blanca defendió la actuación del Servicio Meteorológico Nacional, asegurando que se emitieron advertencias precisas y oportunas. Trump calificó el desastre como una “catástrofe no vista en 100 años”.
Mientras tanto, la comunidad local se une en solidaridad. Voluntarios de distintas partes del estado se han movilizado para ayudar, como Louis Deppe, quien acompaña a padres que buscan a sus hijas desaparecidas. “El último mensaje que recibieron fue: ‘Nos está arrastrando el agua’”, relató.
La tragedia ha dejado imágenes desgarradoras: cabañas cubiertas por el agua hasta los techos, ventanas destrozadas, osos de peluche y mantas infantiles cubiertos de lodo. En San Antonio, decenas de personas encendieron velas en una vigilia para honrar a las víctimas y pedir acciones preventivas urgentes.
Expertos señalan que el cambio climático está intensificando estos eventos extremos. En Texas, donde los campamentos de verano son una tradición, el impacto humano y emocional de esta tragedia ha sido devastador. “Texas está de luto”, expresó el senador Ted Cruz. “Las niñas que se perdieron en Camp Mystic son la pesadilla de cualquier padre”.






