A tres años de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la implementación de pruebas de género obligatorias para todas las atletas que compitan en la categoría femenil. La medida fue formalizada mediante una orden ejecutiva firmada durante un evento en la Casa Blanca.

La administración Trump establecerá un grupo de trabajo especial encargado de supervisar el cumplimiento de los nuevos protocolos, los cuales, según afirmó el mandatario, serán “muy rigurosos”.

“Se realizarán pruebas muy rigurosas, y si los resultados no son los adecuados, no participarán en los Juegos Olímpicos. Estados Unidos no permitirá que los hombres roben trofeos a las mujeres en los Juegos Olímpicos de 2028”, declaró Trump durante el acto oficial.

El presidente justificó la decisión bajo el principio de “mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos”, en referencia a la participación de atletas transgénero en competiciones femeninas, una cuestión que ha generado controversia en el ámbito deportivo internacional.

La orden ejecutiva surge en un contexto de debate creciente sobre la inclusión y la equidad en el deporte. Cabe recordar que durante los Juegos Olímpicos de París 2024, la boxeadora argelina Imane Khelif ganó la medalla de oro en una categoría femenil, en medio de cuestionamientos sobre su identidad biológica, lo que intensificó las discusiones en torno a las reglas de elegibilidad.

Con esta decisión, Estados Unidos se convierte en el primer país organizador en imponer oficialmente pruebas de género como requisito obligatorio para la participación femenina en unos Juegos Olímpicos, una medida que ya ha comenzado a generar reacciones encontradas dentro y fuera del ámbito deportivo.