En un hecho sin precedentes, el Gobierno de México ha publicado en el Diario Oficial de la Federación un decreto que prohíbe la importación, producción, comercialización y uso de 35 plaguicidas altamente peligrosos, como parte de la Estrategia Agricultura Limpia, impulsada por la COFEPRIS, SADER, SEMARNAT y la Secretaría de Economía.
Entre las sustancias prohibidas se encuentran compuestos de alto riesgo como DDT, endosulfán, aldicarb y carbofurano, reconocidos por su impacto severo en la salud humana y el medio ambiente. La decisión se basa en estudios científicos nacionales e internacionales, incluyendo la agencia estadounidense ATSDR, que respaldan la peligrosidad de estas sustancias.
Efectos en la salud y el ambiente
Los plaguicidas vetados y otros aún permitidos en México están relacionados con graves afectaciones:
- Neurológicas y del desarrollo: El clorpirifós, por ejemplo, se asocia con retrasos cognitivos, autismo infantil y daños neurológicos.
- Cáncer y toxicidad orgánica: Sustancias como captafol y clordano son catalogadas como cancerígenas y afectan órganos vitales.
- Persistencia ambiental: Compuestos como la dieldrina y el monocrotofós se acumulan en el ambiente y en la cadena alimentaria, generando toxicidad aguda incluso en bajas concentraciones.
Además, el impacto ecológico es alarmante. Productos como el fipronil y los neonicotinoides están causando la muerte masiva de abejas en México, una situación que ya llevó a su prohibición en la Unión Europea. También se ha documentado una alta toxicidad de estos químicos para organismos acuáticos y ecosistemas completos.
Contradicciones regulatorias
Pese a los avances, México aún permite el uso de 210 Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP), de los cuales 171 están prohibidos en otros países. Entre ellos:
- 45 son posibles o probables cancerígenos.
- 42 son tóxicos para la reproducción humana.
- 46 alteran el sistema hormonal.
- 79 afectan gravemente a las abejas.
- 14 son extremadamente persistentes en el ambiente.
Expertos y organizaciones han cuestionado la laxitud de la regulación mexicana, que ha permitido la venta de productos con registros sanitarios indefinidos. De hecho, 19 de los 30 plaguicidas más vendidos en el país están prohibidos en otras naciones.
Un cambio de rumbo: Agricultura Limpia
La Estrategia Agricultura Limpia representa un giro crucial hacia un modelo agrícola menos tóxico. La eliminación de estas 35 moléculas en fases —entre 2025 y 2027— busca una transición hacia el uso de sustancias controladas y prácticas agrícolas más sostenibles, alineadas con el derecho a la salud y a un ambiente sano.
Aunque la medida llega tarde para muchos ecosistemas ya dañados, marca un precedente importante. El éxito de esta estrategia dependerá de su continuidad, la vigilancia efectiva y la eliminación progresiva de todos los Plaguicidas Altamente Peligrosos aún vigentes.







