Una sorprendente confesión del cantante colombiano Camilo ha generado una ola de reacciones en redes sociales y medios internacionales. Durante una entrevista, el artista reveló que en su hogar cuelgan dos cuadros elaborados con la sangre de sus hijas, Índigo y Amaranto, fruto de su matrimonio con Evaluna Montaner.

Camilo explicó que estas inusuales obras no responden a un capricho, sino que representan un homenaje íntimo y simbólico a los primeros momentos de vida de sus hijas. Según relató, el primer cuadro, titulado “La sangre de un inocente”, surgió tras un pequeño accidente doméstico de su hija Índigo, quien se golpeó con una mesa y sangró levemente. “Me abrazó, yo tenía una camisa blanca, con una marca de sangre. Y yo dije: ‘Guau, es la primera caída de un ser humano’. Decidí convertirlo en un cuadro”, comentó el cantante.

El segundo cuadro está vinculado al nacimiento de Amaranto, la hija menor de la pareja. Camilo reveló que fue él mismo quien asistió el parto en casa, ante la demora de la partera. En medio de la emoción, utilizó la funda de una almohada para captar las huellas del momento y posteriormente la enmarcó. La pieza ahora forma parte del cuarto de recuerdos de la familia. “Fue una experiencia escalofriante, pero transformadora, sagrada, sublime”, expresó.

Reacciones divididas en redes sociales

La declaración ha generado un amplio debate público. Mientras que algunos seguidores aplauden la sensibilidad del gesto y lo califican de íntimo, artístico y único, otros consideran que es excesivo, inquietante o poco higiénico.

Comentarios como “es hermoso y único, un recuerdo que solo ellos pueden comprender” contrastan con críticas que lo tildan de “fuera de lugar” y cuestionan la necesidad de compartir públicamente este tipo de detalles familiares.

No es la primera vez que Camilo y Evaluna son objeto de opiniones divididas por su forma de vivir la paternidad. La pareja ha sido conocida por compartir momentos muy personales con un fuerte contenido simbólico y espiritual, despertando tanto admiración como escepticismo.

Camilo defendió su decisión asegurando que estos cuadros son una forma de representar el amor, la vida y la trascendencia del vínculo con sus hijas.