Ucrania denunció este jueves que Rusia habría trasladado a menores ucranianos “secuestrados” en territorios ocupados hacia instalaciones de “reeducación” en Corea del Norte, donde serían sometidos a procesos de “rusificación” y “militarización” forzada. La acusación fue presentada por el mediador para los derechos humanos de Kiev, Dmytro Lubinets, quien pidió la localización inmediata y el retorno seguro de todos los niños afectados.

“Se debe localizar a todos los niños, protegerlos y llevarlos a sus casas. Los niños ucranianos no pueden ser armas en manos del agresor”, afirmó Lubinets mediante un comunicado.

La denuncia surge tras una audiencia en el Senado de Estados Unidos, donde Kateryna Rachevska, del Regional Center for Human Rights (RCHR), aseguró que su organización ha identificado 165 centros de “reeducación” para menores ucranianos trasladados por la fuerza por Rusia. Según su testimonio, estos sitios se encuentran en territorios ocupados, en Rusia, en Bielorrusia e incluso en Corea del Norte.

La oenegé reporta que al menos dos menores procedentes de Crimea y de la zona de Donetsk controlada por Moscú habrían sido enviados al campamento juvenil de Songdowon, en la costa oriental norcoreana, a casi 9.000 kilómetros de Ucrania. En dicho centro —conocido por sus actividades de propaganda estatal desde hace décadas— se habría impartido a los niños enseñanzas como “destruir a los militaristas japoneses”, además de exponerlos a excombatientes norcoreanos.

Hasta el momento, no existen verificaciones independientes que confirmen los traslados a Corea del Norte. Sin embargo, desde 2023 diversas organizaciones internacionales han documentado un sistema de deportaciones y adoctrinamiento de menores ucranianos en territorio ruso. El Conflict Observatory, liderado por el Yale Humanitarian Research Lab, ha identificado más de 200 instalaciones vinculadas a estos programas.

En marzo de 2023, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, y su comisionada para la infancia, al considerar la deportación de menores desde zonas ocupadas como un crimen de guerra según el Estatuto de Roma. Ucrania estima que al menos 20.000 niños han sido trasladados desde el inicio de la invasión rusa, aunque solo una parte ha sido localizada y repatriada. Moscú niega los señalamientos y asegura que se trata de evacuaciones humanitarias con procedimientos para la reunificación familiar.

La posible presencia de menores ucranianos en Corea del Norte se produce en un contexto de creciente cooperación entre Moscú y Pyongyang desde 2023, en medio de acusaciones occidentales sobre el suministro de armamento norcoreano a Rusia, algo que ambos gobiernos rechazan o no comentan públicamente.

Kiev insiste en la necesidad de acceso internacional, trazabilidad de cada caso y el retorno seguro de todos los menores, además de solicitar nuevas sanciones para las personas y entidades involucradas en estas deportaciones.