El róver Perseverance de la NASA registró por primera vez un fenómeno que durante décadas se había sospechado pero nunca comprobado en la superficie de Marte: chispas eléctricas acompañadas de pequeñas explosiones sónicas, generadas dentro de los remolinos de polvo que recorren el planeta rojo. El hallazgo, lejos de acercar una prueba de vida, podría explicar por qué Marte es tan inhóspito para ella.
Un registro inédito desde la superficie marciana
A través de su cámara SuperCam, Perseverance ha detectado 55 eventos eléctricos desde 2021, comenzando en el sol 215 de la misión. En 16 de ellos, los remolinos de polvo pasaron directamente sobre el róver, permitiendo captar en video la formación de descargas eléctricas provocadas por la fricción del polvo levantado por los vientos marcianos.
Este fenómeno, conocido como efecto triboeléctrico, es similar al que ocurre en la Tierra cuando alguien camina con calcetines sobre una alfombra y luego toca un objeto metálico, generando un pequeño chispazo. En Marte, la combinación de aire frío en las capas superiores y aire caliente cerca de la superficie favorece la formación de estos remolinos cargados eléctricamente.
Una teoría de décadas, ahora confirmada
Mucho antes de que Perseverance llegara a Marte, los científicos ya sospechaban que la fricción del polvo marciano podía generar suficiente electricidad estática como para producir arcos eléctricos. Ahora, las observaciones directas del róver confirman esta hipótesis y ofrecen una nueva perspectiva sobre la atmósfera marciana.
La NASA calificó el hallazgo como un descubrimiento que “cambia drásticamente nuestra comprensión de Marte”.
¿Qué relación tendrían estas chispas con la vida?
Aunque Perseverance ha detectado en el pasado rocas sedimentarias que sugieren actividad orgánica antigua, las nuevas observaciones apuntan en una dirección menos alentadora para la vida en la superficie marciana.
A diferencia de la Tierra —donde los rayos contribuyen al ciclo del nitrógeno, esencial para los seres vivos— las descargas en Marte podrían destruir moléculas orgánicas. La NASA explica que estas chispas pueden desencadenar reacciones químicas que producen compuestos altamente oxidantes, como cloratos y percloratos, capaces de degradar rápidamente cualquier rastro orgánico.
Además, el fenómeno podría explicar la rápida desaparición del metano en la atmósfera marciana, un gas que en la Tierra suele asociarse con procesos biológicos.
Un planeta cada vez más hostil
Con este hallazgo, los científicos obtienen una pieza crucial para comprender por qué Marte es un entorno tan adverso para la vida. Las chispas eléctricas no solo dificultarían la preservación de compuestos orgánicos, sino que también podrían limitar la habitabilidad superficial del planeta rojo.
Aun así, el descubrimiento representa un avance significativo para futuras misiones y para entender mejor los procesos atmosféricos de Marte, un mundo que, pese a su hostilidad, sigue siendo uno de los grandes objetivos en la búsqueda de vida más allá de la Tierra.







