El Super Bowl LX, que se disputará el 8 de febrero de 2026 entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, no solo atrae la atención por el resultado deportivo, sino también por la enorme variedad de apuestas extravagantes o prop bets que ofrecen las casas de apuestas para añadir entretenimiento al evento.

En los mercados tradicionales, los Seahawks parten como favoritos con momios cercanos a -230 en moneyline, mientras que una victoria de los Patriots se paga alrededor de +190, reflejando su condición de no favoritos.

Sin embargo, lo más llamativo está fuera del terreno de juego. Diversos sportsbooks, como Caliente.mx, presentan apuestas peculiares que incluyen:

  • Duración del himno nacional, con líneas de más o menos 120 segundos.
  • Resultado del volado inicial, con probabilidades prácticamente iguales para cara o cruz.
  • Color del Gatorade que se derramará sobre el entrenador ganador, donde tonos comunes como naranja o amarillo pagan menos, y colores raros como rojo, transparente o incluso que no haya baño de Gatorade ofrecen momios muy altos.

El show de medio tiempo, encabezado por Bad Bunny, es uno de los mercados más explotados. Se puede apostar desde qué canción abrirá el espectáculo —con temas que alcanzan cuotas de hasta +2200— hasta si el artista estrenará una canción nueva durante su presentación.

Además, históricamente han existido apuestas aún más inusuales, como la posibilidad de eventos improbables (una invasión alienígena) o jugadas extremadamente raras, como un Octopus (touchdown más conversión de dos puntos), que ocurre en menos del 3% de los partidos.

Este tipo de apuestas demuestra cómo las casas buscan capitalizar el factor espectáculo del Super Bowl, ofreciendo mercados de puro entretenimiento con pagos elevados y escenarios poco probables, convirtiendo el evento en mucho más que solo un partido de futbol americano.