Los Seattle Seahawks conquistaron el Super Bowl LX tras imponerse con autoridad 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, logrando así el segundo Trofeo Vince Lombardi de su historia, once años después de su primer campeonato.

Seattle dominó el encuentro de principio a fin gracias a una defensa asfixiante, conocida como el Dark Side, que neutralizó por completo al joven mariscal Drake Maye. El ataque terrestre fue liderado por Kenneth Walker, quien acumuló 135 yardas en 27 acarreos y fue nombrado Jugador Más Valioso del partido.

El pateador Jason Myers tuvo una noche histórica al convertir cinco goles de campo sin fallo, estableciendo un nuevo récord de field goals en un Super Bowl y cerrando la temporada con 206 puntos, marca inédita en la franquicia.

El mariscal Sam Darnold se proclamó campeón de la NFL en su primer año con Seattle, lanzando para 202 yardas y un pase de anotación. Aunque los Patriots intentaron reaccionar en el último cuarto con dos touchdowns, sus errores, incluidos fumbles e intercepciones, sellaron su derrota.

Con este triunfo, los Seahawks confirmaron una temporada sobresaliente y reafirmaron su dominio defensivo en el escenario más importante del fútbol americano profesional.