El café no solo es una de las bebidas más consumidas del mundo, también ha despertado el interés de la comunidad científica por sus posibles beneficios para la salud. En los últimos años, diversos estudios han analizado su relación con la prevención de ciertos tipos de cáncer, especialmente los que afectan la boca y la garganta.

Investigaciones recientes sugieren que el consumo regular de café podría asociarse con una menor incidencia de tumores en la cavidad oral, la faringe y otras zonas del tracto digestivo. Este posible efecto protector estaría relacionado con los compuestos bioactivos presentes en el café, como antioxidantes, polifenoles y cafeína, capaces de ayudar a proteger las células frente a daños y mutaciones.

¿Cuánto café se recomienda?

De acuerdo con especialistas de la Mayo Clinic, el rango considerado más beneficioso para obtener efectos protectores se encuentra entre tres y cuatro tazas de café al día. Estudios científicos han encontrado que este nivel de consumo se relaciona con una disminución en el riesgo de desarrollar cáncer de boca y garganta.

Además, algunas investigaciones señalan que el café también podría contribuir a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular y deterioro cognitivo, aunque estos beneficios pueden variar dependiendo de los hábitos y características de cada persona.

La preparación también influye

La forma de preparar el café tiene un papel importante en la concentración de sus compuestos beneficiosos. Instituciones como la American Cancer Society destacan que el café filtrado suele ser la mejor opción frente al hervido, ya que contiene menos diterpenos, sustancias que en exceso podrían elevar los niveles de colesterol.

El café filtrado, además, conserva una alta cantidad de antioxidantes, por lo que se considera una alternativa más saludable dentro de un consumo moderado.

Beneficios, pero con límites

Aunque los resultados son alentadores, las organizaciones médicas aclaran que todavía no existen pruebas definitivas que demuestren que el café previene el cáncer por sí solo.

El consumo excesivo puede provocar efectos adversos relacionados con la cafeína, entre ellos:

  • Aceleración del ritmo cardíaco
  • Insomnio
  • Dolores de cabeza
  • Aumento de la acidez estomacal

Por ello, organismos internacionales como la European Food Safety Authority (EFSA) y la Food and Drug Administration (FDA) recomiendan no superar las cuatro tazas diarias o los 400 miligramos de cafeína al día en adultos sanos.

Un complemento, no una cura

Los especialistas insisten en que el café debe formar parte de un estilo de vida saludable y no sustituir otras medidas de prevención, como evitar el tabaco y el alcohol, mantener un peso adecuado y seguir una alimentación equilibrada.

También recomiendan consultar a un médico antes de aumentar el consumo de café, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares, problemas gástricos o sensibilidad a la cafeína.

Aunque la evidencia científica continúa en desarrollo, los expertos coinciden en que el café puede integrarse como un complemento dentro de una estrategia preventiva, siempre bajo moderación y supervisión médica.