La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que actualmente no existe una vacuna ni tratamiento aprobado contra la variante Bundibugyo del virus del ébola, responsable del reciente brote registrado en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda.

Aunque el organismo internacional considera que el riesgo global de esta epidemia es “bajo”, mantiene la alerta alta a nivel nacional y regional debido al incremento de casos y muertes.

¿Qué es el virus Bundibugyo?

El virus Bundibugyo es una variante poco frecuente del ébola, detectada principalmente en África y asociada con poblaciones de murciélagos. La enfermedad provoca fiebre hemorrágica severa y presenta altas tasas de letalidad.

El contagio ocurre mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, como sangre, saliva, vómito y heces. La OMS aclaró que el virus no se transmite por el aire.

¿Hay vacunas en desarrollo?

La OMS señaló que existen dos posibles vacunas candidatas para combatir esta cepa del virus; sin embargo, su desarrollo aún tomará varios meses.

Según Vasee Moorthy, integrante de la División de Investigación y Desarrollo Blueprint de la OMS, la vacuna considerada como la “más prometedora” todavía no cuenta con dosis disponibles para iniciar ensayos clínicos inmediatos.

Además, explicó que la producción de esta vacuna podría tardar entre seis y nueve meses.

Más de 600 casos sospechosos

Este 20 de mayo de 2026, la OMS reportó alrededor de 600 casos sospechosos y 139 muertes relacionadas con el brote en RDC y Uganda.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que el comité de emergencia considera la situación como una emergencia de salud pública internacional, aunque aclaró que todavía no se trata de una emergencia pandémica.

La organización desplegó personal médico, suministros y apoyo financiero para ayudar a las autoridades locales a contener la propagación del virus.

Factores que preocupan a la OMS

La OMS teme que los contagios continúen aumentando debido a varios factores, entre ellos:

  • La detección de casos en zonas urbanas.
  • Contagios entre trabajadores sanitarios.
  • El desplazamiento de población por conflictos internos en las áreas afectadas.

El organismo reiteró que la falta de vacunas y tratamientos aprobados contra la variante Bundibugyo representa uno de los principales desafíos para controlar la epidemia.