No fue un ataque a ciegas ni un operativo fortuito. El magnicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ejecutado el 1 de noviembre de 2025 en pleno Festival de Velas, se gestó desde las entrañas de su propio equipo de confianza. La traición habitaba en su «círculo cero».
Por: Agencias
Uruapan, Michoacàn; sàbado, 01 de agosto del 2026.- En una contundente revelación, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó lo que para muchos era la peor sospecha: el operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para masacrar al edil operó gracias a la información vendida por su colaborador más cercano.El topo en el despachoLas investigaciones de inteligencia y los peritajes forenses a redes telefónicas apuntaron directamente a Samuel “N”, quien se desempeñaba como director de Relaciones Públicas y Protocolo —y hombre de absoluta confianza encargado de la agenda del alcalde—.De acuerdo con el informe oficial de la SSPC, Samuel “N” no solo monitoreaba minuto a minuto los pasos de Manzo, sino que transmitía en tiempo real fotos, ubicaciones y cambios de itinerario a Josué Elogio “N”, alias El Viejito, operador logístico del crimen organizado.”Le vendieron la ubicación exacta en tiempo real; el enemigo dormía en casa”, sugieren las evidencias presentadas por la federación sobre la filtración que facilitó el atentado.La sombra de “El R1” y el móvil del crimenLa cadena de mandos delictiva no se detuvo en los informantes locales. La inteligencia federal confirmó que los datos entregados por el colaborador municipal terminaron en manos de Ramón Álvarez Ayala, alias El R1, jefe de plaza y pieza clave en la estructura del CJNG en Michoacán, identificado como el autor intelectual del ataque.Ficha del CasoDetalle OficialVíctimaCarlos Manzo (Exalcalde de Uruapan)Infiltrado claveSamuel “N” (Director de Protocolo / Círculo cercano)Enlace operativoJosué Elogio “N” (El Viejito)Autor intelectualRamón Álvarez Ayala (El R1 / CJNG)Móvil del crimenRepresalia por las acciones y postura del edil contra el cartelCrónica de una ejecución anunciadaLas declaraciones de Harfuch dejaron al descubierto el nivel de vulnerabilidad de las administraciones locales frente a las estructuras de la macrocriminalidad. Carlos Manzo, un perfil que mantenía una postura frontal contra las células delictivas de la región, fue sentenciado por el CJNG al considerar sus acciones como una “provocación” a su hegemonía territorial.Con la captura de Samuel “N” y la posterior caída de El R1, la Fiscalía Federal busca cerrar el pinza sobre la red de complicidades políticas y policíacas que permitieron que el cártel más poderoso del país pusiera a un topo a operar, literalmente, al lado del alcalde.






