Revisar el celular antes de dormir podría afectar la calidad del sueño y repercutir en la memoria y la concentración al día siguiente, de acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante la conferencia “Trastornos del sueño y mentales inducidos por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación”, el doctor Fructuoso Ayala Guerrero, la estudiante Saori Rodríguez Espejo y el maestro Marcos Verdejo Manzano explicaron cómo el uso nocturno de dispositivos electrónicos puede alterar el reloj biológico.

Los especialistas señalaron que la luz de las pantallas, especialmente la luz azul, estimula células de la retina que envían señales al cerebro para indicarle que todavía es de día. Esto puede disminuir la producción de melatonina, hormona encargada de preparar al organismo para el sueño.

Como consecuencia, pueden presentarse dificultades para conciliar el sueño, despertares frecuentes y una reducción del tiempo de descanso. Cuando este hábito se mantiene durante semanas o meses, puede contribuir a problemas como fatiga, irritabilidad y somnolencia durante el día.

El impacto también alcanza las funciones cognitivas. Durante el sueño, el cerebro consolida recuerdos y procesa información aprendida durante el día. Por ello, dormir poco o tener un descanso fragmentado puede reducir la atención, la velocidad para procesar información y la capacidad para resolver problemas.

Los investigadores también advirtieron que las redes sociales y las aplicaciones pueden reforzar el hábito de revisar constantemente el celular. Las notificaciones, los comentarios y las reacciones generan estímulos asociados con la liberación de dopamina, lo que puede aumentar el deseo de continuar utilizando el dispositivo.

Además, la falta de sueño sostenida puede tener consecuencias en la salud física, al relacionarse con un mayor riesgo de obesidad, alteraciones metabólicas, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. El sistema inmunológico también puede verse afectado, ya que el sueño participa en los procesos de reparación y recuperación del organismo.

Ante estos efectos, reducir el uso del celular antes de acostarse puede ser una medida sencilla para favorecer un descanso de mejor calidad y proteger el rendimiento físico y mental durante el día.